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Encontró una botella de 1992 en una zanja y Nintendo le dio un Super Nintendo

A veces la vida te sorprende en los lugares más extraños, en 2014, un joven de nombre no revelado estaba caminando por una zona cualquiera cuando vio algo brillando en una zanja.

Era una botella vieja de Mountain Dew, cubierta de tierra y con más de dos décadas de antigüedad. Lo normal habría sido seguir de largo, pero algo lo hizo detenerse. Quizás la curiosidad, quizás el destino…

El hallazgo que nadie esperaba

La botella era de 1992, un año en el que el Super Nintendo dominaba las conversaciones en los patios de las escuelas y Mountain Dew apostaba fuerte por las promociones dando premios escondidos bajo sus taparroscas.

Era la época dorada de los concursos físicos: no había que registrarse en ninguna app, ni ingresar códigos en sitios web que te pedían hasta el número de tu mascota. Solo tenías que abrir tu refresco, mirar debajo de la tapa y… ¡boom! Sabías al instante si eras ganador.​

Este hombre encontró exactamente eso bajo la tapa oxidada de aquella botella enterrada durante 22 años: un mensaje indicando que había ganado un Super Nintendo. Claro, el concurso había expirado hacía décadas, pero la historia no termina ahí.​

Cuando las redes sociales hacen magia

En lugar de tirar la tapa a la basura y seguir con su vida, el afortunado (o curioso) decidió compartir su hallazgo en Reddit. Publicó fotos de la botella, de la tapa ganadora y, básicamente, de su pequeño tesoro arqueológico del gaming.​

Internet hizo lo suyo, la historia se volvió viral rápidamente, con miles de personas reaccionando, comentando y etiquetando tanto a Nintendo como a Mountain Dew, los usuarios sugirieron que ambas compañías deberían honrar el premio… y así fue.​

La viralidad del post fue tal que tanto Nintendo como Mountain Dew no pudieron ignorarlo y aquí viene la mejor parte.

La respuesta que nadie vio venir

Nintendo, siendo Nintendo, decidió honrar aquel premio de 1992 a pesar de que habían pasado más de 20 años. Le enviaron al afortunado un Super Nintendo Entertainment System nuevo (o en perfecto estado), pero no se quedaron ahí: también le mandaron una Wii U, la consola que estaba vigente en ese momento.​

Mountain Dew tampoco se quedó atrás. La marca de refrescos le envió un paquete lleno de merchandising oficial, una nota escrita a mano (sí, a mano, como en los viejos tiempos) y cuatro juegos clásicos de Super Nintendo para que pudiera disfrutar su premio como se debe.​

La jugada fue brillante, ambas compañías entendieron que esta era una oportunidad de oro para generar publicidad positiva, demostrar cercanía con sus consumidores y recordar a todos que, a veces, las grandes marcas pueden ser humanas.​

El contexto de una época dorada

Para entender completamente esta historia, hay que retroceder a principios de los años 90. En 1991, Nintendo lanzó el Super Nintendo Entertainment System (SNES) en Estados Unidos con un precio de $199.99 dólares, casi el doble de lo que costaba el NES original.

Venía con dos controles, cables de video y, por supuesto, el legendario Super Mario World.​

Era una época en la que los niños literalmente comían, bebían y dormían Nintendo. Había cereales de Nintendo, mochilas de Nintendo, relojes de pulsera de Nintendo… el merchandising era imparable. Las marcas de refrescos lo sabían y aprovecharon la fiebre gamer con promociones agresivas.​​

Mountain Dew, junto con otras bebidas como Pepsi, lanzaron campañas «Under-the-Cap» (bajo la taparrosca) donde podías ganar desde refrescos gratis hasta consolas completas. No necesitabas internet, no había que esperar sorteos: abrias, mirabas y ganabas. Simple, directo y emocionante.​

Lecciones para las marcas modernas

Lo interesante de esta anécdota es lo que nos enseña sobre marketing en la era digital. En un mundo donde todo parece calculado y corporativo, un gesto humano y espontáneo puede generar un impacto muchísimo mayor que cualquier campaña millonaria.​

Ambas compañías pudieron haber ignorado la historia, después de todo, el concurso había expirado hace décadas y técnicamente no tenían ninguna obligación legal de cumplir. Pero eligieron hacerlo, y esa decisión les dio un retorno de inversión publicitaria imposible de medir en términos tradicionales.​

Hay algo poético en toda esta situación. Una botella olvidada durante 22 años en una zanja se convierte en el puente entre dos épocas: la de las promociones físicas y directas de los 90, y la era actual de las redes sociales y la viralidad instantánea.​

Sin Reddit, esta historia jamás habría llegado a oídos de Nintendo o Mountain Dew. Sin la participación de miles de usuarios etiquetando, comentando y compartiendo, probablemente el protagonista solo habría tenido una anécdota curiosa para contar a sus amigos.​

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