EditorialVideojuegos

Diputada defiende a gamers: «La violencia no viene de las consolas»

Con un control de Xbox en mano y una convicción que resonó en todo el Congreso, la diputada Iraís Reyes acaba de poner sobre la mesa un debate que nadie esperaba pero que todos los gamers en México necesitaban.​

Cuando los videojuegos se convierten en «enemigos públicos«

La Cámara de Diputados aprobó en lo general un nuevo impuesto del 8% a los videojuegos con contenido violento, como parte del paquete de reformas al IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) para 2026.

Sí, así como lo lees: tu copia de The Last of Us, Call of Duty, Mortal Kombat o GTA podría ser más caro, no porque mejoren los gráficos, sino porque el gobierno decidió que jugar es… ¿un problema de salud pública?​

La medida se justifica bajo el argumento de que los videojuegos violentos supuestamente aumentan la agresión en adolescentes y generan «efectos psicológicos negativos como aislamiento y ansiedad».

Pero la diputada Reyes no se quedó callada. Con un control de Xbox en mano—literalmente—subió a tribuna y lanzó una de las intervenciones más memorables del año.​

«Como si los gamers fueran delincuentes»

«No a los impuestos absurdos, sí a combatir la violencia real«, comenzó diciendo mientras mostraba el mando.​

«Como si jugar fuera un problema de salud pública, como si la violencia de este país viniera de las consolas de videojuegos y como si los gamers fueran delincuentes», expresó con ironía cortante. Acto seguido, colocó un cartel con la leyenda «Game over a la censura. No a los impuestos absurdos».​

Y aquí viene lo que ya se volvió viral entre toda la comunidad gamer:

Nadie se hace violento por jugar, ni se vuelve criminal por sobrevivir al apocalipsis en The Last of Us. Nadie termina en la delincuencia por lanzar un Fatality en Mortal Kombat.​

¿Y la evidencia científica dónde quedó?

Reyes fue directa: no hay evidencia sólida que vincule el consumo de videojuegos con conductas delictivas o agresivas en la vida real. Es más, lanzó un argumento difícil de ignorar:

Si esto fuera cierto, países como Japón o Corea, donde más videojuegos se consumen en el mundo, serían los más violentos… y ocurre exactamente lo contrario.​

La ficción no produce delincuentes, sentenció. Lo que sí los produce es un Estado que ha normalizado la impunidad y que no ha cumplido con su deber de proteger a la gente.

Palabras duras, pero con una lógica difícil de rebatir en un país donde la violencia real sigue sin frenarse.​

El verdadero objetivo: recaudar impuestos

Más allá del discurso de «salud pública», la diputada fue clara en su diagnóstico: «Esto solo es una excusa para recaudar«. Y no es la única que lo piensa.​

Según analistas del sector, este impuesto podría encarecer los videojuegos hasta en un 24% y frenar el crecimiento de una industria que cuenta con más de 72.6 millones de jugadores en México.

Miguel Ángel Villanueva, socio del área tributaria de GameMetron, señaló que equiparar videojuegos con apuestas es «un error jurídico», pues el gaming forma parte de la industria cultural y tecnológica.​

En números concretos: un juego que hoy cuesta $1,500 pesos pasaría a costar $1,620 pesos; uno de $1,800 pesos llegaría a $1,944 pesos. Y eso, claro, solo aumentará la piratería.​

No fue la única voz crítica

Durante el debate, diputadas del PAN y PRI se sumaron a la crítica. Amparo Lilia Olivares ironizó:

Ahora resulta que el problema de México son los refrescos, los electrolitos y los videojuegos. Así opera este gobierno: te dice que te cuida, pero te cobra; te promete bienestar, pero te exprime.​

María Angélica Granados Trespalacios, también del PAN, calificó el impuesto como «una medida recaudatoria disfrazada de virtud moral».

Mientras tanto, desde el oficialismo, la diputada Olga Lidia Herrera (PT) defendió la medida argumentando que busca «regular los videojuegos para prevenir adicciones y promover valores de convivencia«.​

La sesión cerró con un momento tenso: el diputado petista Jesús Roberto Sandoval arrojó con desprecio el cartel que Iraís Reyes había dejado en el atril, lo que molestó a legisladores de oposición y encendió aún más las redes sociales.​

Una comunidad que no se deja

Los gamers mexicanos no tardaron en reaccionar. La frase de Reyes—«Nadie se vuelve criminal por sobrevivir al apocalipsis en The Last of Us»—se viralizó de inmediato. Y es que la comunidad tiene claro algo: no son una amenaza, son personas creativas y talentosas que no necesitan castigos ni estigmas.​

Lo que necesitan, según la diputada, es un Estado que vea en ellos innovación, no un enemigo del que sacar dinero.​

La medida entrará en vigor en 2026 si se aprueba en lo particular. Mientras tanto, el debate apenas comienza… y la comunidad gamer ya dejó claro que no se quedará callada.​

Artículos relacionados

Botón volver arriba
PasionMóvil
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible.

La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudarnos a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Nunca almacenamos información personal.

Tienes toda la información sobre privacidad, derechos legales y cookies en nuestra página de privacidad y cookies.