Seguridad

Pekín asegura tener pruebas de ciberespionaje de EE.UU. en su sistema horario

El Ministerio de Seguridad del Estado chino lanzó este domingo una acusación directa contra la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés).

Según Pekín, la agencia estadounidense habría ejecutado una serie de ciberataques sostenidos contra el Centro Nacional de Servicio del Tiempo de China entre 2022 y 2024. El organismo chino asegura tener «pruebas irrefutables» de estas operaciones.​

Cómo habrían comenzado los ataques

La historia que cuenta el gobierno chino es inquietante, todo habría comenzado el 25 de marzo de 2022, cuando la NSA supuestamente explotó vulnerabilidades en el servicio de mensajería de una marca extranjera de smartphones.

A través de esa brecha, habrían accedido a los teléfonos móviles del personal del centro para extraer información clasificada.​

Con nombres de usuario y contraseñas en mano, los atacantes habrían dado el siguiente paso. A partir del 18 de abril de 2023, la NSA habría comenzado a intervenir directamente las computadoras del centro.

El Ministerio chino afirma que se utilizaron 42 tipos diferentes de «armas especiales de ciberataque» para infiltrarse en los sistemas internos.​

Los ataques habrían continuado durante 2023 y 2024, dirigidos incluso contra el sistema de sincronización de alta precisión. Las autoridades chinas señalan que las operaciones se realizaron principalmente durante la madrugada, usando servidores en Estados Unidos, Europa y Asia para ocultar su origen.​

Qué está en juego con estos sistemas

Para entender la gravedad de estas acusaciones, hay que comprender qué hace exactamente este centro. Ubicado en Xi’an, en el noroeste de China, esta instalación no solo marca la hora del país. También proporciona datos cruciales para el cálculo de la hora estándar internacional.​

La sincronización precisa del tiempo es el corazón invisible de nuestra vida digital. Los sistemas de comunicación dependen de ella para funcionar correctamente. Los mercados financieros necesitan esa precisión para procesar transacciones por microsegundos.

Un ataque exitoso a esta infraestructura podría haber desencadenado efectos dominó en cadena. Comunicaciones interrumpidas, transacciones financieras bloqueadas, cortes de energía… El impacto potencial es difícil de calcular.​

Las pruebas que presenta China

El Ministerio de Seguridad del Estado chino no se guardó nada en su declaración oficial publicada en WeChat.

Afirmaron haber recopilado evidencia técnica que vincula directamente a la NSA con los ataques. Sin embargo, en su comunicado público no detallaron específicamente cuáles son esas pruebas.​

Las autoridades chinas sostienen que lograron rastrear las rutas de ataque y bloquearon los accesos no autorizados. También implementaron medidas de protección reforzadas para garantizar la seguridad del «Beijing Time».

Pekín va más allá en su acusación. Señala que Estados Unidos ha mantenido una política sistemática de «hegemonía cibernética» mediante espionaje y ataques contra infraestructuras críticas no solo en China, sino también en el Sudeste Asiático, Europa y América del Sur.​

El silencio estadounidense

Hasta el momento de esta publicación, Estados Unidos no ha respondido oficialmente a las acusaciones. La embajada estadounidense en Beijing no emitió comentarios inmediatos cuando medios internacionales solicitaron alguna aclaración.​

Este silencio contrasta con la contundencia del mensaje chino. El Ministerio de Seguridad del Estado fue directo en su denuncia:

Estados Unidos está acusando a otros de lo que hace él mismo, exagerando repetidamente las afirmaciones sobre amenazas cibernéticas chinas.​

Una guerra fría digital

Esta acusación no surge en el vacío. China y Estados Unidos han intercambiado señalamientos sobre ciberataques con frecuencia creciente en los últimos años. Cada país presenta al otro como su principal amenaza cibernética.​

Los gobiernos occidentales han alegado repetidamente que hackers vinculados al gobierno chino atacan a funcionarios, periodistas, corporaciones y otros objetivos. Por su parte, China ha denunciado múltiples operaciones de ciberespionaje que atribuye a agencias de inteligencia estadounidenses.​

Estas tensiones digitales se suman a las disputas existentes en comercio, tecnología y el estatus de Taiwán. La situación se complica aún más con los controles ampliados de China sobre exportaciones de tierras raras y las amenazas estadounidenses de elevar aranceles.​

Fuente: Reuters

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