Microsoft dice no a la IA erótica mientras el mercado sextech sigue creciendo
Mientras las grandes tecnológicas avanzan a toda velocidad en la carrera de la inteligencia artificial, Microsoft acaba de marcar una línea muy clara en el camino. Y no, no tiene que ver con procesadores ni con algoritmos más rápidos. Tiene que ver con algo mucho más… humano.
El 23 de octubre, Mustafa Suleyman, CEO de Microsoft AI, dejó las cosas claras en el Paley International Council Summit en California. Copilot, el asistente de inteligencia artificial de la compañía de Redmond, no generará contenido erótico o pornográfico. Punto.

OpenAI dice sí, Microsoft dice no
Pues bien, resulta que Sam Altman, CEO de OpenAI (esa misma empresa en la que Microsoft ha invertido más de $13 mil millones de dólares), anunció hace apenas unas semanas que ChatGPT permitirá a usuarios adultos verificados generar contenido erótico.
Su argumento es simple: «Tratamos a los usuarios adultos como adultos. No somos la policía moral elegida del mundo». La ironía no pasa desapercibida. Copilot está construido sobre los mismos modelos de IA que ChatGPT.
Sin embargo, Microsoft ha comenzado a integrar también modelos de Anthropic, quizá anticipando este tipo de diferencias estratégicas. Es como si dos hermanos criados en la misma casa tomaran caminos completamente opuestos al crecer.

El mercado que crece (y mucho)
Mientras Microsoft se aleja, otros corren hacia ese territorio. Elon Musk con su xAI ya ofrece un modo «NSFW» (contenido no seguro para el trabajo) en Grok Imagine y en el avatar de IA llamado Ani, aunque no permite generar desnudos directamente.
Y empresas como Replika y Character.AI han convertido las conversaciones eróticas basadas en roleplay en todo un modelo de negocio – Replika tiene más de 10 millones de descargas solo en Google Play.
¿Por qué tanto interés? Pues los números hablan por sí solos. Según Market Growth Reports, el mercado global de tecnología sexual con IA se valoró en $2.33 mil millones de dólares (unos $20,500 millones de pesos mexicanos aproximadamente) en 2024.
Y se espera que alcance los $5.43 mil millones de dólares (cerca de $47,000 millones de pesos) para 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 11.15 por ciento.

Dos visiones, un solo futuro incierto
La postura de Suleyman va más allá de lo estratégico – entra en terreno ético. Durante su intervención, advirtió que la creación de IA aparentemente consciente ya está ocurriendo, principalmente con servicios enfocados en contenido erótico.
«Ya podemos verlo con algunos de estos avatares y personas inclinándose hacia la dirección de sexbots eróticos«, señaló. Y luego agregó algo que suena a advertencia: «Esto es muy peligroso, y creo que deberíamos tomar decisiones conscientes para evitar ese tipo de cosas».
En contraste, Altman defiende la libertad de los adultos para usar la tecnología como deseen. En diciembre próximo, cuando ChatGPT implemente verificación de edad más robusta, OpenAI relajará sus restricciones de contenido.
La compañía argumenta que las versiones anteriores fueron «bastante restrictivas» para proteger la salud mental de los usuarios, pero que ahora cuentan con herramientas y medidas de seguridad suficientes para permitir más libertad.

El futuro de la IA íntima
Al final, estamos presenciando dos filosofías corporativas totalmente distintas sobre el papel de la inteligencia artificial en la intimidad humana.
Microsoft elige el camino de la productividad, creatividad y lo que ellos llaman «uso responsable de la IA». OpenAI, xAI y otros apuestan por la libertad adulta y el potencial comercial de un mercado que, números en mano, no deja de crecer.
Lo que queda claro es que esta conversación apenas comienza. Con un mercado valorado en miles de millones y creciendo a doble dígito cada año, la pregunta no es si habrá IA en el espacio de la intimidad sexual – eso ya está pasando. La pregunta es: ¿quién la construirá, cómo se regulará y hasta dónde llegará?
Microsoft ya eligió su respuesta. Otras compañías están tomando caminos diferentes. Y mientras tanto, millones de usuarios en todo el mundo están definiendo con sus clicks y descargas qué versión del futuro de la IA prefieren.



