DeepSeek: la IA podría reemplazar el trabajo humano en 20 años
Después de casi un año fuera del foco público, DeepSeek volvió al ruedo. Y lo hizo con un mensaje que pocos esperaban: optimismo tecnológico mezclado con una fuerte dosis de realismo sobre el futuro laboral.
La empresa china de inteligencia artificial que sacudió la industria en enero con su modelo de bajo costo finalmente rompió el silencio en la Conferencia Mundial de Internet celebrada en Wuzhen.

Un regreso con advertencias
Chen Deli, investigador principal de DeepSeek, fue el portavoz elegido para esta reaparición.
Su participación en el evento —donde compartió escenario con líderes de otras cinco compañías de IA conocidas colectivamente como «los seis pequeños dragones»— resultó tan reveladora como inquietante.
Cuando le preguntaron sobre el éxito global de DeepSeek y cómo su modelo de código abierto podría acelerar el progreso de la inteligencia artificial, Chen no se limitó a dar respuestas complacientes.
Reconoció que la IA será una gran ayuda para la humanidad en el corto plazo, pero advirtió que en un horizonte de 5 a 10 años podríamos enfrentar pérdidas masivas de empleos.
«En los próximos 10 a 20 años, la IA podría hacerse cargo del resto del trabajo que realizan los humanos y la sociedad enfrentaría un desafío enorme», explicó Chen. «En ese momento, las empresas tecnológicas deben asumir el papel de ‘defensoras'».
Su conclusión fue contundente: «Soy extremadamente optimista sobre la tecnología, pero mi visión del impacto que podría tener en la sociedad es negativa».

El fenómeno que sacudió Silicon Valley
Para entender el peso de estas declaraciones hay que recordar lo que ocurrió en enero. DeepSeek irrumpió en el escenario global con un modelo de IA que costó apenas $6 millones de dólares desarrollar —una fracción de los miles de millones que invierten sus competidores estadounidenses—.
Su modelo R1 no solo era económico, sino que rivalizaba en rendimiento con ChatGPT de OpenAI.
Ese lanzamiento provocó caídas en las acciones de varios gigantes tecnológicos. Demostró que era posible crear modelos de IA de primera línea sin depender de chips avanzados importados ni de inversiones estratosféricas. China había encontrado un atajo en plena guerra tecnológica con Estados Unidos.

El silencio estratégico se rompe
Desde aquel enero explosivo, DeepSeek había mantenido un perfil bajísimo. La única aparición pública de la compañía fue en febrero, cuando su fundador y CEO Liang Wenfeng se reunió con el presidente chino Xi Jinping en un encuentro televisado con empresarios locales.
Ni Liang ni la empresa habían comentado públicamente su éxito. Evitaron las grandes conferencias tecnológicas del país durante todos estos meses.
Un silencio que, lejos de disminuir su relevancia, alimentó la mística en torno a esta empresa que parecía haber descifrado el código para hacer IA de calidad a bajo costo.

Un símbolo de resistencia tecnológica
El gobierno chino no desaprovechó la oportunidad. Posicionó a DeepSeek como símbolo de las capacidades tecnológicas del país y su resiliencia frente a las sanciones estadounidenses.
En un contexto donde Washington restringe cada vez más la exportación de chips avanzados hacia China, DeepSeek representa la prueba de que las limitaciones pueden convertirse en innovación.
Aunque la compañía no ha lanzado una actualización importante desde enero, sus anuncios posteriores han generado atención considerable.
En septiembre presentó una mejora de su modelo V3, descrito como su última versión «experimental», más eficiente para entrenar y mejor procesando secuencias largas de texto que las iteraciones previas.

La paradoja del optimismo pesimista
Las palabras de Chen Deli en Wuzhen revelan una paradoja fascinante. DeepSeek está en la vanguardia de una revolución tecnológica que promete transformar industrias enteras, pero su investigador principal mira el horizonte con preocupación.
No es alarmismo. Es una advertencia desde el corazón mismo de la innovación. Las empresas que están construyendo el futuro comienzan a reconocer que ese futuro podría tener consecuencias sociales profundas que nadie está preparado para manejar.
Mientras el mundo debate sobre regulación de IA, privacidad de datos y supremacía tecnológica, DeepSeek nos recuerda algo incómodo pero necesario: el verdadero desafío no será crear máquinas más inteligentes, sino decidir qué hacer cuando estas máquinas sean tan capaces que redefinan el concepto mismo de trabajo humano.
Fuente: IndexBox



