Wireless

Vulnerabilidad satelital expone comunicaciones de millones de usuarios

La seguridad de las comunicaciones satelitales acaba de recibir un golpe durísimo. Investigadores de la Universidad de California en San Diego y la Universidad de Maryland han demostrado algo preocupante.

Con equipo comercial que cuesta menos de $1,000 dólares, prácticamente cualquiera puede interceptar miles de mensajes privados, llamadas telefónicas y datos corporativos que viajan por el espacio sin ningún tipo de protección.​

El experimento que reveló el agujero de seguridad

El equipo de investigación apuntó una antena parabólica comercial hacia el cielo desde el campus de San Diego. Escanearon 39 satélites geoestacionarios visibles desde el sur de California. Lo que encontraron superó sus peores pesadillas.​

Aproximadamente la mitad de las señales satelitales que analizaron transmitían información completamente desprotegida. Sin encriptación alguna. Como dejar la puerta de tu casa abierta.​

«Fue completamente asombroso para nosotros», admitió uno de los investigadores principales.

Esperábamos que las partes críticas de nuestra infraestructura dependerían de sistemas satelitales encriptados. Sin embargo, una y otra vez, descubrimos que ese no era el caso.​

Qué tipo de información quedó expuesta

La variedad de datos interceptados resulta alarmante.

En solo nueve horas de grabación, los investigadores capturaron los números telefónicos de más de 2,700 usuarios de T-Mobile, junto con el contenido de todas las llamadas y mensajes de texto enviados hacia las torres remotas de la operadora.​

Pero no termina ahí. También interceptaron comunicaciones de infraestructura crítica: señales de control industrial para redes eléctricas, comandos de monitoreo de plataformas petroleras marinas, datos de pasajeros conectados al Wi-Fi durante vuelos comerciales.​

Lo más grave: comunicaciones militares y de seguridad de Estados Unidos y México quedaron al descubierto, revelando ubicaciones de personal, movimientos de equipo e información operativa sobre vigilancia de embarcaciones.​

Un riesgo que va más allá de escuchar conversaciones

Los expertos en seguridad advierten que el peligro no se limita a la interceptación pasiva. Dave Levin, profesor asociado de ciencias de la computación en la Universidad de Maryland y co-líder del estudio, explicó las implicaciones:

Solo con ver los mensajes de texto de las personas, podrías obtener sus códigos de autenticación de dos factores y luego entrar en sistemas haciéndote pasar por ellos.​

Pero un atacante podría ir un paso más allá: inyectar mensajes falsos en las redes. Podrían, por ejemplo, intentar interferir con infraestructura crítica mediante comandos fraudulentos.​

Esto no es ciencia ficción. Según el Comando Espacial del Reino Unido, Rusia posiciona con frecuencia sus satélites para interceptar o espiar comunicaciones occidentales. Y en 2022, un ciberataque contra la red Ka-SAT de Viasat interrumpió el acceso a Internet en toda Europa.​

Cientos de empresas afectadas, pocas tomaron medidas

Los investigadores pasaron casi un año notificando a las empresas y agencias cuyas comunicaciones vulnerables habían identificado. Empezaron en diciembre de 2024 a alertar sobre el problema.​

T-Mobile respondió rápidamente implementando encriptación en los enlaces afectados. La operadora aclaró que solo alrededor de 50 sitios celulares de un proveedor específico estaban comprometidos, de un total de aproximadamente 82,715 torres.​

Sin embargo, muchas otras compañías no tomaron ninguna medida correctiva. Para febrero de 2025, cuando los investigadores realizaron un segundo escaneo de seguimiento, descubrieron que varios operadores simplemente ignoraron las advertencias.​

La falta de respuesta llevó al equipo a publicar su estudio en octubre de 2025, detallando tanto el procedimiento de interceptación como la decepcionante reacción de los operadores.​

Un problema mucho más grande de lo que parece

Matt Green, profesor de ciencias de la computación en la Universidad Johns Hopkins que revisó el estudio, señaló que los investigadores solo examinaron una pequeña fracción de los satélites geoestacionarios en operación – aproximadamente el 15% de los visibles desde San Diego.​

Esto sugiere que cantidades enormes de datos probablemente siguen expuestos a través de comunicaciones satelitales en todo el mundo.

Y lo peor: vastas áreas de información satelital seguirán vulnerables durante años, mientras empresas y gobiernos debaten si asegurar sistemas obsoletos y cómo hacerlo.​

El trabajo de investigación lleva por título «Don’t Look Up» (No mires hacia arriba) – una referencia a la película de 2021, pero también una frase que describe la aparente estrategia de ciberseguridad del sistema global de comunicaciones satelitales.​

«Asumieron que nadie jamás verificaría y escanearía todos estos satélites para ver qué había ahí afuera», explicó uno de los investigadores. «Ese era su método de seguridad: realmente no pensaron que nadie miraría hacia arriba».​

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