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Apple blinda el AirTag 2 con un rediseño interno del altavoz

Apple está apretando el cerco a los “amantes de lo ajeno”. Y lo está haciendo justo donde más duele: en los intentos de desactivar el sonido del AirTag, una de las tretas favoritas cuando alguien quería usarlo para fines poco… legítimos.

Un AirTag 2 con un truco menos para los ladrones

Hasta ahora había un problema con el AirTag original. Mucha gente empezó a compartir en foros y redes cómo abrir el accesorio, quitar o perforar el altavoz y seguir usándolo sin que emitiera sonido. Ideal para quien quisiera rastrear algo —o a alguien— sin ser detectado.

Con el AirTag 2, ese truco ya no es tan sencillo. El primer desmontaje del nuevo modelo revela un cambio importante en el diseño interno del altavoz, pensado justo para complicar esa manipulación “casera”.

Imagina a alguien intentando repetir el viejo tutorial de YouTube paso a paso… y encontrándose con que nada está donde “debería”. Eso, en esencia, es lo que Apple ha hecho.

¿Qué cambió en el altavoz del AirTag 2?

En el modelo original, el altavoz estaba relativamente accesible si sabías dónde abrir, cortar o modificar. Con un poco de maña (y mala intención) se podía dejar el AirTag prácticamente mudo.

En el AirTag 2, Apple reorganiza componentes y rediseña el altavoz para que no sea tan fácil anularlo sin dañar el dispositivo por completo.

El altavoz está más integrado en la estructura, lo que complica mucho esa “operación de cirugía barata” que se había vuelto tan popular entre quienes querían usar el accesorio de forma abusiva.

No es que ahora sea imposible tocar nada, pero ya no se trata de “un corte por aquí y listo”. Hace falta más tiempo, más herramientas y más riesgo de dejar el AirTag inservible. Y eso, en la práctica, desanima a muchos.

Por qué el sonido es tan importante

Puede sonar exagerado, pero el sonido del AirTag es clave. Sirve para localizar objetos perdidos, sí, pero también es una de las principales defensas contra el uso indebido del accesorio para rastrear personas sin su consentimiento.

Si alguien coloca un AirTag en una mochila, un coche o una maleta que no es suya, el sonido y las alertas en el iPhone o Android son las primeras señales de que algo no va bien. Por eso, cuando se popularizó la práctica de silenciar el altavoz a la fuerza, aumentaron las críticas y preocupaciones por la privacidad.

Con este rediseño, Apple envía un mensaje claro. El AirTag no está pensado para el espionaje, y si alguien quiere “tunearlo” con malas intenciones, tendrá que esforzarse bastante más.

Seguridad, privacidad y presión para Apple

En los últimos años, el AirTag ha estado en el centro de varias polémicas. Aunque su objetivo es ayudarte a encontrar llaves, mochilas o maletas, hubo casos en los que se usó para seguir a personas sin que se enteraran. Eso puso a Apple bajo la lupa de reguladores, medios y usuarios.

La compañía respondió con mejoras de software, alertas más rápidas en iOS y Android, y ajustes en cómo se notifica la presencia de un rastreador desconocido cerca de ti. Ahora, con el AirTag 2, el cambio también llega al hardware.

Es una evolución lógica. Primero se refuerza el lado digital (notificaciones, avisos, restricciones) y luego se cierra la puerta a los trucos físicos que permitían saltarse esas protecciones.​

Fuente: YouTube

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