Descartan origen alienígena de 3I/ATLAS tras observaciones de radio intensivas
Cuando el 1 de julio de 2025 el telescopio ATLAS en Chile detectó un punto luminoso avanzando por el espacio, nadie imaginaba la ola de especulación que vendría después.
3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar confirmado en nuestro sistema solar, desató un debate en redes sociales que rápidamente derivó en teorías sobre tecnología alienígena.

Un visitante que genera dudas
3I/ATLAS se une a una lista muy exclusiva. Antes de él, solo dos objetos provenientes de fuera del sistema solar habían sido confirmados – 1I/’Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019. La rareza de estos visitantes cósmicos alimenta naturalmente la curiosidad… y, seamos honestos, también la fantasía.
El programa Breakthrough Listen, dedicado a la búsqueda de inteligencia extraterrestre, decidió poner fin a las especulaciones.
El 18 de diciembre de 2025, un día antes de que 3I/ATLAS alcanzara su punto más cercano a la Tierra, el equipo utilizó el Telescopio Green Bank de 100 metros para realizar un barrido de radio exhaustivo.
Las observaciones cubrieron frecuencias entre 1 y 12 gigahercios, considerado el rango óptimo para posibles comunicaciones interestelares.

¿Qué buscaban exactamente?
La idea detrás de esta búsqueda es bastante directa. Si 3I/ATLAS fuera algún tipo de tecnología avanzada enviada por una civilización extraterrestre, probablemente emitiría señales de radio detectables – ya sea como sistema de comunicación, navegación o simplemente radiación residual de su funcionamiento.
Los investigadores rastrearon cualquier patrón artificial en las emisiones de radio del objeto. Inicialmente detectaron más de 471,000 posibles señales… pero aquí viene la parte importante.
Después de filtrar el ruido de fondo y la interferencia terrestre, quedaron apenas nueve eventos sospechosos. Y todos, absolutamente todos, resultaron ser contaminación de radio conocida proveniente de fuentes terrestres.
El límite de sensibilidad alcanzado fue impresionante – el telescopio hubiera podido detectar un transmisor de apenas 0.1 vatios, aproximadamente la potencia de un teléfono móvil estándar. Nada. Silencio cósmico absoluto.

Todas las pistas apuntan a un cometa
Mientras las teorías conspirativas circulaban en redes sociales, los astrónomos acumulaban evidencia sólida sobre la verdadera naturaleza de 3I/ATLAS. El objeto exhibe características clásicas de un cometa – una coma (la nube difusa que rodea el núcleo) y un núcleo compacto, no alargado.
Darryl Seligman, quien lideró uno de los primeros estudios publicados sobre este visitante, fue claro al respecto.
Las observaciones telescópicas muestran que 3I/ATLAS presenta las señales clásicas de actividad cometaria – básicamente, está expulsando gases y polvo a medida que se acerca al Sol, tal como haría cualquier cometa ordinario.
Además, la trayectoria del objeto, su velocidad de aproximadamente 58 kilómetros por segundo y los datos espectrales encajan perfectamente con lo que esperaríamos de un fragmento expulsado desde un sistema planetario lejano.
No hay aceleraciones anómalas, no hay cambios de rumbo inexplicables… nada que sugiera control artificial.
Fuente: Phys


