Cometa Lemmon ya es visible en México sin telescopio y no volverá sino hasta el año 3421
Octubre nos trae un regalo astronómico que solo pasa una vez cada mil años. El cometa C/2025 A6, bautizado como Lemmon en honor al observatorio donde fue visto por primera vez, está brillando ahora mismo sobre México. Y lo mejor es que no necesitas telescopio para verlo.
Desde esta noche y hasta el 31 de octubre tienes la oportunidad de presenciar algo que tus tataranietos no podrán ver. El cometa alcanzará su punto de mayor brillo el próximo domingo 27 de octubre, pero cada noche que salgas a buscarlo será un espectáculo único.

La mejor ventana para mirar al cielo
Los expertos recomiendan salir después del atardecer, cuando el cielo todavía conserva ese tono azul profundo. Entre las 18:30 y las 20:15 es el momento ideal. Busca el horizonte oeste-suroeste, esa zona donde el sol acaba de ocultarse.
Para quienes están en la Ciudad de México, el 27 de octubre será la fecha clave. Alrededor de las 18:27, el cometa estará a unos 26 grados de altura sobre el horizonte, lo que equivale aproximadamente a extender tu brazo completamente y abrir tu mano. Poco a poco irá descendiendo hasta esconderse bajo el horizonte cerca de las 20:18.
Si vives en Yucatán, el astrónomo Carlos Mena Pacheco sugiere mirar el 31 de octubre, así como los días 6 y 12 de noviembre, aproximadamente 45 minutos después de que se oculte el sol.
Busca debajo de la constelación de la Corona Boreal o sigue la línea del arco de la Osa Mayor hasta la estrella Arturo. También podrás ubicarlo cerca de las constelaciones Bootes y Ofiuco.

Un viajero cósmico con historia milenaria
Carson Fuls fue quien lo vio primero. Este astrónomo del Observatorio Mount Lemmon en Arizona lo detectó el 3 de enero de 2025. Desde entonces, los científicos han calculado su órbita y determinaron algo fascinante. Este cometa tarda aproximadamente 1,350 años en dar una vuelta completa alrededor del Sol.
Eso significa que la última vez que pasó por aquí fue en plena Edad Media, cuando Europa vivía bajo el feudalismo y América aún no había sido «descubierta» por los europeos. Y no volverá a aparecer hasta el año 3421. Sí, leíste bien. Ninguna persona viva hoy lo verá de nuevo.

Ese brillo verde que lo hace especial
¿Por qué brilla de ese color verde esmeralda tan característico? La respuesta está en su composición. El cometa está hecho de hielo, polvo y material orgánico, pero lo que le da ese tono verdoso es la presencia de carbono diatómico. Cuando este elemento se descompone por la radiación solar, emite esa luz verde tan distintiva.
A diferencia de otros cometas que se desintegran al acercarse demasiado al Sol, el Lemmon ha mantenido su estructura intacta. Su magnitud lo hace visible sin instrumentos ópticos, siempre y cuando el cielo esté despejado y oscuro.

Consejos para una observación exitosa
Aquí viene la parte práctica. Si de verdad quieres ver bien el cometa, necesitas alejarte de las luces de la ciudad. Las playas, zonas rurales o áreas montañosas son ideales porque ofrecen cielos más oscuros.
A simple vista, el cometa se verá como una estrella tenue y algo difusa. Si tienes binoculares o un pequeño telescopio, la experiencia mejora notablemente. Con binoculares podrás apreciar una mancha borrosa con un núcleo más brillante y una cola corta que apunta en dirección opuesta al Sol.
El cometa seguirá visible con binoculares hasta mediados de noviembre, aunque a partir del 10 de noviembre comenzará a desvanecerse rápidamente. Para entonces, su altura máxima sobre el horizonte habrá disminuido a unos 21 grados.

Una oportunidad que no regresa
Eventos como este nos recuerdan lo pequeños que somos en el gran esquema del universo.
Un objeto que viaja por el espacio durante más de mil años, llevando consigo material que podría ser tan antiguo como el propio Sistema Solar, pasa justo ahora sobre nuestras cabezas.
Este fenómeno está al alcance de todos los mexicanos que levanten la vista al cielo en estas noches de octubre. Es un recordatorio de que, a veces, las mejores cosas de la vida son gratis y solo requieren un poco de tiempo y disposición para disfrutarlas.
Fuente: StarWalk



