Investigación y Desarrollo

Elon Musk quiere llevar los centros de datos de IA al espacio y esta es su razón

Elon Musk quiere llevar la inteligencia artificial al espacio. El magnate detrás de SpaceX y Tesla está convencido de que los centros de datos tradicionales, esos enormes edificios llenos de servidores que consumen cantidades industriales de electricidad, tienen los días contados.

Su solución es tan ambiciosa como suena: colocar supercomputadoras orbitales que funcionen con energía solar las 24 horas del día.

La apuesta espacial de Musk

Durante el Foro Económico Mundial en Davos, Musk lanzó una declaración que dejó a más de uno con la boca abierta.

Según él, dentro de dos o tres años —máximo— los centros de datos en órbita serán más baratos y eficientes que cualquier instalación terrestre para entrenar modelos de inteligencia artificial.

No es una fantasía sacada de una novela de ciencia ficción. SpaceX ya está en conversaciones para fusionarse con xAI (la startup de IA de Musk) antes de su esperada salida a bolsa, que podría valorar a la compañía en más de un billón de dólares.

Parte de esos recursos se destinarían precisamente a desarrollar estos satélites inteligentes.

¿Por qué el espacio y no la Tierra?

La respuesta es más simple de lo que parece: energía y enfriamiento. Los centros de datos actuales devoran electricidad como si no hubiera mañana.

Musk estima que las futuras necesidades de IA podrían alcanzar entre 200 y 300 gigavatios, o incluso un teravatio de potencia continua. Eso es más de la mitad del consumo energético anual de Estados Unidos.

En el espacio, los paneles solares pueden captar luz sin interrupción —no hay nubes, ni noches, ni facturas de electricidad. Además, el vacío espacial ofrece un sistema de enfriamiento casi perfecto.

Musk lo explicó así en Davos:

Cuando estás en la sombra, el espacio está a 3 grados Kelvin. Colocas paneles solares mirando al sol y un radiador apuntando en dirección opuesta. Es un sistema de refrigeración increíblemente eficiente.

Starlink como columna vertebral

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Los satélites Starlink —esos mismos que ya proveen internet desde órbita— podrían convertirse en la espina dorsal de esta red de computación espacial. Los modelos V3 de Starlink están diseñados para soportar hasta 1 terabit por segundo de capacidad, diez veces más que la generación anterior.

En lugar de cables submarinos de fibra óptica, estos satélites intercambiarían información mediante haces láser en el vacío del espacio, un método mucho más rápido que evita kilómetros de infraestructura física.

La visión de Musk es clara:

Un millón de toneladas anuales de satélites, cada uno con 100 kilovatios de potencia, generaría 100 gigavatios de capacidad de IA al año sin costos de operación ni mantenimiento.

Los retos no son menores

Claro, no todo es color de rosa. Poner supercomputadoras en órbita implica riesgos técnicos considerables. La radiación espacial, los desechos orbitales y los costos de lanzamiento siguen siendo obstáculos importantes.

Pero para alguien como Musk, que ha logrado hacer aterrizar cohetes verticalmente y lanzar más de 6,000 satélites Starlink, estos desafíos parecen más bien… estimulantes.

Lo que está en juego va más allá de la inteligencia artificial. Se trata de energía. Las redes eléctricas terrestres están llegando a su límite, y los centros de datos ya compiten por electricidad con fábricas y hogares.

Llevar la computación fuera del planeta podría ser la única forma de escalar la IA sin colapsar la infraestructura energética.

Fuente: Reuters

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