Olinia ¿Qué pasó con el auto eléctrico mexicano «accesible»?
Es difícil recordar un proyecto automotriz haya generado tanto revuelo y expectativas en México como lo ha hecho Olinia desde su anuncio inicial.
Y es que no faltan razones para el interés, aunque también tenemos que reconocer que las recientes revelaciones han dejado claro que no se trata precisamente del competidor directo de Tesla que muchos imaginaban, sino de algo completamente diferente en concepto y filosofía.

Las nuevas revelaciones sobre el proyecto
Hace algunos días, la presidenta Claudia Sheinbaum compartió en sus redes sociales un video que finalmente mostró el avance tangible del proyecto Olinia, confirmando que su comercialización en territorio nacional está programada para el tercer trimestre de 2027.
Sin embargo, las imágenes reveladas han generado opiniones divididas entre quienes esperaban un vehículo de gama alta y quienes comprenden la verdadera misión de este desarrollo: ofrecer movilidad eléctrica accesible para el mercado mexicano.
En el material audiovisual, acompañada por el equipo de ingeniería nacional responsable del desarrollo, la mandataria presentó diversos componentes del vehículo que permiten entender mejor la dirección que ha tomado el proyecto.
Se pudo apreciar la estructura base del automóvil, el sistema de propulsión eléctrico y un primer acercamiento al habitáculo interior.
El diseño apuesta claramente por la funcionalidad sobre la estética premium, con un tablero fabricado en materiales plásticos, controles de accionamiento mediante botones y una arquitectura pensada específicamente para facilitar tanto el mantenimiento como las reparaciones futuras.

Arquitectura y componentes nacionales
Uno de los aspectos más interesantes que se reveló es la plataforma base, construida mediante perfiles soldados que conforman una estructura aparentemente robusta.
Si bien no quedó del todo claro en las imágenes si se trata de aleaciones de aluminio o acero de alta resistencia, lo que sí resulta evidente es que el enfoque de manufactura está optimizado para la producción local y la facilidad de ensamblaje.
Esta decisión de diseño, aunque pueda parecer menos sofisticada comparada con plataformas de marcas internacionales, tiene sentido considerando los objetivos de costos y reparabilidad del proyecto.
En la parte inferior de la plataforma se pueden observar los sistemas de suspensión equipados con amortiguadores y resortes integrados de la marca GROB, una empresa mexicana que ofrece garantías de hasta cuatro años en sus componentes.
Este detalle no es menor, pues refuerza la intención declarada de construir una cadena de proveedores nacionales que beneficie a la industria local y reduzca la dependencia de importaciones.
Además, se mostró el paquete de baterías de iones de litio, conformado por múltiples módulos cuyas especificaciones técnicas completas aún no han sido reveladas oficialmente, pero que aparentemente buscan un equilibrio entre autonomía, peso total del vehículo y costo de producción.

Decisiones de diseño poco convencionales
Un elemento que definitivamente llamó la atención y generó comentarios en redes sociales es la ubicación central del volante, colocando al conductor en el centro del habitáculo.
Esta decisión de diseño, poco común en la industria automotriz contemporánea, parece responder a una búsqueda por maximizar el aprovechamiento del espacio interior y optimizar la distribución de peso en la estructura.
Si bien puede resultar extraña para quienes están acostumbrados a configuraciones tradicionales, no es la primera vez que se implementa este concepto en vehículos urbanos compactos.
La mandataria reiteró durante la presentación que Olinia debe cumplir con tres principios fundamentales que guían todo su desarrollo: ser completamente eléctrico, mantener un peso ligero y resultar funcional específicamente para el uso en entornos urbanos.
Entre los objetivos técnicos establecidos se encuentra la capacidad de subir pendientes pronunciadas sin problemas, permitir la recarga en infraestructura estándar y ofrecer suficiente autonomía para los recorridos diarios promedio en las ciudades mexicanas.
Cabe destacar que estos objetivos están claramente orientados a resolver necesidades reales de movilidad urbana en México, más que a competir en prestaciones con vehículos eléctricos premium del mercado internacional.

Perspectivas y expectativas ajustadas
A decir verdad, el proyecto Olinia representa un enfoque completamente diferente al de los fabricantes de vehículos eléctricos de lujo. No estamos ante un competidor directo de marcas establecidas en el segmento premium, sino ante un intento de democratizar la movilidad eléctrica en México mediante un vehículo austero, funcional y accesible económicamente.
La pregunta que permanece es si el mercado mexicano está preparado para adoptar este tipo de propuesta, considerando que las expectativas iniciales apuntaban hacia algo más sofisticado.
Sin lugar a dudas, el camino hacia 2027 será determinante para evaluar si la estrategia de manufactura nacional, componentes locales y diseño simplificado logra materializarse en un producto viable comercialmente.
El éxito o fracaso de Olinia no debería medirse comparándolo con Tesla o marcas europeas, sino evaluando si cumple efectivamente con su misión de ofrecer movilidad eléctrica accesible para el ciudadano promedio mexicano.
Fuente: El CEO



