Imagina esto. Llevas casi 48 horas viajando, estás agotado, y de repente sientes que el anillo inteligente que traes puesto empieza a apretarte el dedo, intentas quitártelo, pero no se mueve y cada minuto que pasa, la presión aumenta.
Eso fue exactamente lo que le pasó a Daniel Rotar, creador de contenido, con su Samsung Galaxy Ring. Lo que empezó como un viaje de trabajo terminó en una sala de emergencias, con el personal médico tratando de liberar su dedo de un gadget que lo estaba aplastando.

Cuando la tecnología se convierte en pesadilla
Rotar estaba en Hawái, asistiendo a la Cumbre Snapdragon, llevaba el Galaxy Ring puesto, como siempre, pero algo empezó a andar mal.
Días antes del incidente ya había notado comportamientos extraños. La batería, que normalmente duraba cerca de una semana, apenas aguantaba un día y medio.
Y entonces, mientras esperaba abordar su vuelo de regreso, el anillo comenzó a hincharse. No de forma sutil, sino de manera visible y dolorosa. La batería interna se expandía hacia adentro, presionando su dedo con una fuerza creciente.

En el aeropuerto, sin soluciones
Daniel Rotar intentó todo. Jabón, agua, crema de manos… nada funcionó. De hecho, estos intentos solo empeoraron la situación, porque el contacto con el agua hizo que la batería se hinchara aún más.
Su dedo empezó a inflamarse también, atrapado por un anillo que no cedía.
El personal del aeropuerto, al notar el problema y el riesgo potencial de un dispositivo con batería de litio-ion averiada, le negó el embarque. Recuerda el Galaxy Note 7 y sus baterías explosivas en 2016, nadie quería repetir esa historia a 30 mil pies de altura.
Así que Rotar, después de casi 48 horas de viaje continuo, tuvo que pagar un hotel y dirigirse a un hospital como emergencia.

La intervención médica
En el hospital, el equipo médico actuó rápido, usaron hielo para reducir la inflamación del dedo y un lubricante de grado médico para intentar deslizar el anillo sin cortarlo.
Cortar el anillo podría haber sido peligroso, porque la batería hinchada podía incendiarse o incluso explotar al ser perforada.
Finalmente lograron quitárselo. Rotar compartió fotos del anillo dañado en X (antes Twitter). Se podía ver claramente cómo la batería había deformado la carcasa interna de titanio, creando un bulto que presionaba contra la piel.
Su dedo quedó con marcas y rozaduras, pero nada grave. Sin embargo, el susto y el antecedente estaba asentado. «No voy a usar un anillo inteligente nunca más», escribió.
Update #2
Finally got home after way over 50h of flying/travelling 😅
Samsung reached out to me:
– refunded me for my overnight hotel
– booked me a car to get me home this morning
– collected the ring from me, for further investigationMy finger is also doing well, aside from… https://t.co/40c7l6MASV pic.twitter.com/xSSDc7Dz7J
— Daniel (@ZONEofTECH) September 30, 2025
No es un caso aislado
Después de publicar su experiencia, Rotar empezó a recibir mensajes de otros usuarios con problemas similares.
En Reddit y foros de Samsung, varias personas reportaron baterías que se drenaban a una velocidad alarmante, perdiendo hasta 1% de carga cada dos minutos. Otros también mencionaron hinchazón en sus dispositivos.
Samsung, por su parte, ofreció reemplazos gratuitos a quienes presentan estos problemas, pero el proceso ha sido frustrante para muchos usuarios, algunos han optado por pedir reembolsos.

La respuesta de Samsung
La compañía surcoreana reaccionó de inmediato al caso de Rotar. Le reembolsó el hotel, organizó el transporte de regreso a su casa y recogió el anillo para investigarlo.
En un comunicado oficial, Samsung declaró que «la seguridad de los clientes es la máxima prioridad» y calificó el incidente como «extremadamente raro».
Sin embargo, la situación genera dudas. Todavía no está claro si se trata de un defecto de diseño, un lote de baterías defectuosas o un problema de software que podría corregirse con una actualización.

Un mercado en crecimiento, con riesgos en el radar
El mercado de anillos inteligentes está en expansión. Se calcula que para 2030 será un negocio de miles de millones de dólares, con más de 10 millones de unidades vendidas al año.
Marcas como Oura, Ultrahuman y ahora Samsung compiten por ofrecer el mejor rastreador de salud en formato miniatura.
Pero casos como el de Rotar ponen en evidencia que la miniaturización tiene sus límites. Expertos señalan la necesidad de implementar diagnósticos avanzados de batería y mecanismos de extracción segura en estos dispositivos.
Samsung, que ya vivió la crisis del Galaxy Note 7 en 2016, enfrenta ahora un nuevo desafío reputacional. Aunque no ha emitido una alerta oficial ni un retiro masivo del Galaxy Ring, la presión aumenta.
Fuente: X



