Telmex renueva concesión hasta 2056 pese a pérdidas millonarias
El 11 de marzo de este año arranca oficialmente una nueva etapa para Telmex. Ese día entra en vigor una prórroga de concesión que el Estado mexicano le otorgó originalmente en 1990 a la empresa de Carlos Slim Helú, y que ahora se extiende hasta el 2056.
O sea, 30 años más de operación para una telefónica que, según palabras del propio Slim, ya dejó de ser rentable. Los números hablan por sí solos. En 2023, Telmex reportó pérdidas netas de más de $543 millones de dólares. Eso representa un desplome del 48% comparado con el año anterior.

Una prórroga negociada en otro México
Esa extensión de la concesión hasta el 2056 no es nueva: se negoció en diciembre de 2016, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando todavía existía el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
Hoy, más de una década después y con dos administraciones de la Cuarta Transformación encima —la de Andrés Manuel López Obrador y la de Claudia Sheinbaum—, el panorama político y las prioridades del país son muy distintos.
Por eso, desde Palacio Nacional se está evaluando si conviene revisar esa prórroga y ajustarla a la nueva realidad.
Hace poco, la presidenta Sheinbaum recibió una carta de la Alianza Nacional Telefonista (ANT), un grupo de trabajadores sindicalizados que le pide aprovechar el momento para garantizar mejor cobertura en zonas rurales y marginadas, y para proteger los derechos de los más de 50 mil empleados que todavía tiene Telmex.
Muchos de esos contratos se negociaron con Francisco Hernández Juárez, líder del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana.
La carta de los telefonistas también hace énfasis en algo clave: la falta de inversión real en tecnología y el uso eficiente de la infraestructura del país. Plantean la necesidad de equilibrar la rentabilidad privada con la responsabilidad social, un concepto que, en teoría, va en línea con los “principios” de la 4T.

¿Esperar hasta el 2040 o replantear el modelo?
Slim ha dicho que Telmex podría volver a números negros hasta el 2040.
Sí, 2040. Mientras tanto, la empresa sigue perdiendo participación de mercado —ya está por debajo del 40%— y su futuro depende cada vez más de si la nueva generación de la familia Slim está dispuesta a sostener el proyecto.
El dilema es que otros negocios del consorcio, como Inbursa (sector financiero), CICSA (construcción) y GSM-Bronco (petrolero), sí son rentables… y dependen en buena medida de contratos con el gobierno.
Durante el sexenio de López Obrador, Grupo Carso recibió contratos por $61 mil millones de pesos; con Sheinbaum, ya suma casi $30 mil millones. Unas 50 mil familias mexicanas dependen de Telmex. Y tanto el gobierno como el propio Slim lo saben muy bien.

Televisa juega fuerte por AT&T México
Ahora bien, si hablamos de movimientos en telecomunicaciones, no se puede ignorar que Grupo Televisa está en conversaciones para comprar las operaciones de AT&T en México.
La transacción se valúa en más de $2 mil millones de dólares. Si se concreta, Televisa se convertiría en el segundo operador de telecomunicaciones más grande del país, con hasta 44 millones de accesos combinados entre servicios fijos y móviles.
Esto obligaría a América Móvil, del mismo Slim, a replantear su dominio en el mercado. Porque Televisa no solo ganaría usuarios: incorporaría espectro, red de fibra y presencia directa en un segmento que Telcel ha controlado por más de dos décadas.
Los mercados ya reaccionaron: el 9 de diciembre de 2024, cuando se confirmó el análisis de la operación, la acción de Televisa cerró en $10.19 pesos; para el 30 de enero de 2025, cotizaba cerca de $11.45 pesos —un rendimiento superior al 12% en siete semanas, lo que representa más de $3 mil millones de pesos adicionales en capitalización bursátil.
La compra todavía debe pasar por la revisión de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y de la Comisión Federal de Competencia Económica. Pero si se aprueba, cambiaría el mapa competitivo del sector de forma inmediata.
Fuente: El CEO



