Intel acaba de sorprender al mercado con sus resultados del tercer trimestre de 2025, y lo que vemos es una compañía que está viviendo un momento crucial.
Los números hablan por sí mismos, pero, más allá de las cifras, hay tres historias que nos revelan hacia dónde se dirige realmente el gigante de los semiconductores.
Una alianza que cambia las reglas del juego
La noticia que realmente está dando de qué hablar en Silicon Valley es la colaboración entre Intel y NVIDIA. Dos compañías que muchos veían como rivales ahora están trabajando codo a codo.
NVIDIA va a invertir $5,000 millones de dólares en Intel, pero esto va mucho más allá del dinero.
Ambas empresas llevan casi un año desarrollando en secreto una nueva generación de productos que conectarán los procesadores x86 de Intel con los aceleradores de NVIDIA usando tecnología NVLink. Básicamente, están eliminando el cuello de botella que representa PCIe en los servidores de inteligencia artificial.
No están pensando solo en centros de datos, también tienen la mira puesta en el mercado empresarial e incluso en consumidores. Para Intel, esto significa expandir su mercado potencial sin abandonar su base instalada de procesadores x86.
Arizona y el nodo 18A ponen a Intel de vuelta en el mapa
La apuesta de Intel por fabricar semiconductores en Estados Unidos está dando frutos tangibles. Fab 52, su nueva fábrica en Chandler, Arizona, ya está produciendo chips con el proceso 18A, el más avanzado del país.
Este nodo tecnológico incorpora RibbonFET (la primera arquitectura de transistor nueva de Intel en más de una década) y PowerVia (un revolucionario sistema de distribución de energía por la parte trasera del chip).
Los rendimientos están mejorando a un ritmo predecible, y eso es música para los oídos de los inversionistas. El desarrollo del próximo nodo, el 14A, ya está en marcha con múltiples clientes involucrados.
Pero aquí viene lo relevante: esta narrativa ganó credibilidad real durante el trimestre. Intel aseguró $5,700 millones del gobierno estadounidense, $2,000 millones de SoftBank, y se espera que NVIDIA aporte otros $5,000 millones antes de que acabe el cuarto trimestre.
Estas inversiones no solo fortalecen la liquidez de Intel, también demuestran confianza de socios privados y públicos.
¿Qué viene ahora?
Intel está en un punto de inflexión. La alianza con NVIDIA, el progreso en Arizona y las finanzas más estables pintan un panorama de recuperación gradual. Pero todavía queda mucho trabajo por hacer.
La compañía necesita demostrar que puede ejecutar consistentemente en productos, mejorar márgenes y convertir su división de fundición en un negocio viable.
Para los inversionistas, esto representa una apuesta calculada: Intel ya no es el dominador indiscutible del mercado de semiconductores, pero está construyendo un rol complementario en la infraestructura de IA y fortaleciendo su posición como fabricante estadounidense de chips avanzados.
El tiempo dirá si Intel logra consolidar este giro estratégico… pero los primeros pasos lucen prometedores.
Fuente: Yahoo