La escasez global de memoria RAM que ha afectado al mercado tecnológico durante los últimos meses está comenzando a tener consecuencias más amplias de lo anticipado.
Según reportes recientes, el problema ya no se limita únicamente a los módulos de memoria, sino que ha empezado a impactar directamente en los precios de tarjetas gráficas, unidades de estado sólido y otros dispositivos de almacenamiento.
El Mercado de GPUs Comienza a Resentir la Crisis
De acuerdo con información publicada por Ars Technica, los incrementos en tarjetas gráficas y unidades de almacenamiento ya son una realidad palpable, y los expertos advierten que la tendencia podría intensificarse en los próximos meses.
La alarma se encendió la semana pasada cuando Asus, el mayor fabricante de tarjetas complementarias para Nvidia, confirmó a TechSpot que la GeForce RTX 5070 Ti había sido colocada en estatus de «fin de vida» debido a problemas de suministro.
La decisión del fabricante tiene sentido desde una perspectiva estratégica. La RTX 5070 Ti utiliza exactamente los mismos 16GB de memoria GDDR7 y una versión personalizada del chip GPU GB203 de Nvidia que emplea la más costosa RTX 5080.
En un contexto donde la cadena de suministro ya está severamente afectada por la escasez de componentes de memoria, esta priorización parece responder más a una necesidad operativa que a la demanda del mercado.
Los datos actuales del mercado estadounidense reflejan esta problemática con claridad. La RTX 5070, cuyo precio de lista es de $549 dólares (aproximadamente $9,700 pesos), ahora se comercializa en alrededor de $570 dólares (cerca de $10,050 pesos).
Por su parte, la Radeon RX 9070 XT de AMD, que originalmente se vendía en $599 dólares (unos $10,500 pesos), actualmente ronda los $750 dólares (aproximadamente $13,200 pesos). Si bien estos incrementos no alcanzan la magnitud de los observados en la memoria RAM, resulta preocupante que se hayan registrado en apenas treinta días.
Las Unidades SSD Enfrentan Incrementos Más Severos
La situación para las unidades de estado sólido es considerablemente más grave. Actualmente, un SSD M.2 estándar de 1TB de cualquier fabricante reconocido tiene un precio aproximado de $150 dólares (cerca de $2,650 pesos).
Para poner esto en perspectiva, una unidad WD Blue de 1TB se comercializaba a principios de este mes en $135 dólares (alrededor de $2,400 pesos), lo que representa un incremento notable en apenas unas semanas.
Al analizar capacidades superiores, la situación se vuelve aún más complicada. Un Samsung 990 Evo Plus de 2TB, cuyo precio de lista era de $177 dólares (aproximadamente $3,150 pesos), ahora se vende en $440 dólares (cerca de $7,800 pesos), lo que representa un incremento de más del doble.
Cabe destacar que encontrar opciones de 4TB de fabricantes reconocidos se ha convertido en una tarea prácticamente imposible, ya sea por precios exorbitantes o por falta de disponibilidad en inventario.
El Impacto en Componentes de Almacenamiento
La raíz del problema radica en que tanto las tarjetas gráficas como las unidades de almacenamiento dependen de componentes de memoria y chips NAND para su fabricación.
La escasez global ha afectado principalmente al mercado de consumo, con dispositivos recientemente lanzados que presentan precios iniciales significativamente más elevados en comparación con sus predecesores. Esta situación ha generado un efecto dominó en toda la industria tecnológica.
Los fabricantes se encuentran en una posición complicada, obligados a tomar decisiones difíciles sobre qué productos priorizar en sus líneas de producción.
La estrategia de Asus con la RTX 5070 Ti es apenas un ejemplo de cómo las compañías están ajustando sus catálogos para adaptarse a la disponibilidad limitada de componentes críticos.
Sin embargo, esto inevitablemente reduce las opciones disponibles para los consumidores y contribuye a mantener los precios elevados en los modelos que sí permanecen en el mercado.
Esto esperamos para el Resto del Año
Con los precios de componentes experimentando incrementos pronunciados apenas iniciando 2026, y considerando que diversos analistas predicen que esta tendencia se mantendrá durante todo el año, es prácticamente inevitable que los costos de computadoras y laptops se vean afectados de manera significativa.
Los expertos en la industria sugieren que cualquier persona que esté considerando actualizar su equipo, pero no tenga una urgencia inmediata, debería considerar posponer su compra hasta que la situación se estabilice.
A decir verdad, esta crisis de suministro representa uno de los desafíos más importantes que ha enfrentado la industria tecnológica en años recientes.
No se trata únicamente de precios más elevados, sino de una reestructuración forzada del mercado que podría tener consecuencias a largo plazo en términos de disponibilidad de productos y estrategias de los fabricantes.