México estrena batallón antidrones para proteger el Mundial 2026

La Secretaría de la Defensa Nacional acaba de echar a andar una unidad militar especializada en drones.

Se trata del Primer Batallón de Respuesta a Emergencias, y su misión principal no es combatir en el campo de batalla tradicional… es protegernos de algo que vuela, no hace ruido y que grupos criminales han convertido en herramienta de trabajo.

Cuando los drones se vuelven un problema de seguridad nacional

La razón de su creación tiene nombre y apellido: Copa Mundial de Fútbol 2026. Con miles de personas concentradas en estadios y fan zones, las autoridades detectaron una amenaza real en el uso de drones por parte de la delincuencia organizada, ya sea para vigilancia ilegal, transportar objetos prohibidos o algo peor.

En México, durante 2025, las fuerzas armadas y la Guardia Nacional decomisaron 85 drones utilizados por grupos criminales, principalmente en estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Chiapas.

Estos aparatos pueden cargar hasta 2.7 kilogramos de explosivos y operar a distancias de hasta cinco kilómetros.

Imagina un estadio repleto, un partido clave del Mundial, y un dron no autorizado sobrevolando la zona. El riesgo es real, tangible… y ahí es donde entra en acción este batallón especializado.

Tecnología militar para neutralizar amenazas voladoras

El capitán segundo José Alfredo Lara Álvarez, ingeniero en comunicaciones y electrónica del batallón, explicó cómo funciona el equipo.

La unidad cuenta con sistemas de inhibición móviles y semifijos diseñados para detectar y neutralizar cualquier dron no autorizado que se atreva a volar cerca de instalaciones estratégicas.

Hablamos de dispositivos con alcances de entre kilómetro y medio hasta dos kilómetros, dependiendo del terreno. Los sistemas semifijos, instalados en centros de monitoreo con pantallas de control, pueden detectar drones hasta a tres kilómetros de distancia.

Cómo funciona la «magia» de desactivar un dron

La neutralización se logra cortando toda comunicación del dron. Se interrumpe tanto la señal del radiocontrol como la conexión con el sistema de posicionamiento global (GPS).

A partir de ese momento, el aparato queda «huérfano» en el aire y reacciona según su configuración interna: puede descender, intentar regresar a su punto de origen o simplemente quedarse flotando sin rumbo.

Los equipos portátiles (tipo fusil, para que te hagas una idea) funcionan de manera direccional.

El operador apunta hacia el dron, presiona el disparador y genera un haz de radiofrecuencia que rompe la comunicación instantáneamente. Algo así como un control remoto invisible que le dice al dron: «Hasta aquí llegaste».

No todos los drones son enemigos

Importante aclarar esto. El sistema permite identificar drones autorizados mediante una lista previamente registrada conforme a las normas de la Agencia Federal de Aviación Civil.

Los aparatos con permiso aparecen diferenciados en las pantallas de monitoreo, evitando interferencias innecesarias y permitiendo que el personal se concentre en amenazas reales.

Fuente: Península Libre

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