SpaceX planea establecer Base Lunar Alfa usando una Starship como hábitat permanente

Desde hace algunos años, hemos sido testigos de cómo la carrera espacial ha tomado un nuevo rumbo con la participación activa de empresas privadas.

Y es que mientras algunos actores de la industria aeroespacial avanzan de manera conservadora con sus diseños de módulos lunares y sistemas de aterrizaje independientes, SpaceX ha decidido tomar un camino completamente diferente que, sin duda alguna, lleva el sello característico de Elon Musk.

Un concepto revolucionario para la exploración lunar

La propuesta de SpaceX para establecer una presencia humana permanente en la Luna no sigue los esquemas tradicionales. En lugar de diseñar estructuras modulares que deban ser ensambladas en la superficie lunar, la compañía ha optado por reutilizar directamente sus naves Starship como módulos habitables.

Se trata de un enfoque que recuerda a una especie de casa rodante espacial, donde la nave que transporta a los astronautas se convierte simultáneamente en su hogar, laboratorio y centro de operaciones. Este proyecto, denominado «Lunar Base Alpha», tiene como fecha objetivo el año 2028 para comenzar operaciones con tripulación humana de manera continua.

La ubicación seleccionada para este ambicioso proyecto no es casualidad. El borde del cráter Shackleton, situado en el polo sur lunar, ofrece condiciones excepcionales que lo convierten en el sitio ideal para una base permanente.

Esta zona recibe iluminación solar prácticamente constante, alcanzando entre 80 y 90 por ciento del tiempo, lo que garantiza una fuente ininterrumpida de energía mediante paneles solares.

Adicionalmente, en esta región se han detectado importantes depósitos de hielo lunar que podrían ser procesados para obtener agua potable, oxígeno respirable y combustible para cohetes, reduciendo drásticamente la dependencia de suministros terrestres.

Transformando una nave espacial en una estación lunar

Las especificaciones técnicas de la Starship la convierten en una candidata perfecta para este propósito. Con aproximadamente 120 metros de altura y capacidad para transportar hasta 100 toneladas de carga, esta nave reutilizable cuenta con un volumen interior de alrededor de 1,000 metros cúbicos por unidad.

Para la misión lunar, SpaceX utilizaría una variante optimizada sin escudo térmico ni aletas de reentrada, ya que estas naves no regresarán a la Tierra. Una vez en la superficie, las Starship se posicionarían horizontalmente para proporcionar mayor estabilidad y facilitar el acceso, creando estructuras cilíndricas equivalentes a edificios de varios pisos.

La conversión de los tanques de combustible vacíos en espacios habitables representa uno de los aspectos más ingeniosos del proyecto. Estos compartimentos se transformarían en dormitorios, laboratorios científicos, áreas de almacenamiento y zonas comunes.

Cabe destacar que la Starship ya incorpora sistemas integrados de soporte vital, incluyendo control atmosférico con oxígeno y nitrógeno, regulación de humedad y temperatura, además de sistemas sanitarios.

Sin embargo, la protección contra la radiación solar, micrometeoritos y las temperaturas extremas lunares que oscilan entre -130°C y 120°C requiere medidas adicionales.

Protección y autosuficiencia en el entorno lunar

Para solucionar el desafío de la protección ambiental, SpaceX planea cubrir las naves con regolito lunar, el material polvoriento que cubre la superficie de nuestro satélite natural.

Utilizando robots autónomos o impresoras 3D, se aplicaría una capa de este material que actuaría como escudo natural contra las condiciones hostiles del espacio.

Por otro lado, la explotación de los recursos locales constituye un pilar fundamental para la viabilidad a largo plazo de la base. El procesamiento del hielo lunar permitiría generar agua, oxígeno e incluso combustible, convirtiendo a Lunar Base Alpha en una instalación semi-autosuficiente.

La estrategia de implementación contempla misiones no tripuladas en los próximos años para validar los procedimientos de aterrizaje y despliegue de equipos.

Posteriormente, se incorporarían vehículos de exploración, reactores nucleares compactos y tecnología de manufactura aditiva que utilizaría el regolito como materia prima para construir estructuras adicionales, como domos presurizados o pasillos de conexión entre módulos.

Esta capacidad de expansión gradual permitiría que la base crezca orgánicamente según las necesidades de las misiones científicas y de exploración.

Una apuesta arriesgada pero prometedora

A decir verdad, el concepto propuesto por SpaceX representa un cambio de paradigma en cómo concebimos la exploración espacial.

Si bien el cronograma puede parecer optimista y seguramente enfrentará ajustes conforme avance el desarrollo tecnológico, la visión de reutilizar completamente una nave espacial como infraestructura lunar demuestra el enfoque característico de la compañía: maximizar la eficiencia y reducir costos mediante la reutilización.

No me queda duda de que, aunque quizá no exactamente en 2028, este proyecto marcará un hito importante en la historia de la exploración espacial y en el establecimiento de una presencia humana permanente más allá de nuestro planeta.

Fuente: CPG

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