Bezos y Musk compiten por llevar centros de datos de IA al espacio

Jeff Bezos y Elon Musk ya no solo compiten por ver quién llega más lejos en el espacio. Ahora, ambos multimillonarios quieren llevar algo aún más ambicioso allá arriba: centros de datos equipados con inteligencia artificial.​

Una carrera espacial alimentada por chips y energía solar

Blue Origin, la empresa aeroespacial de Bezos, lleva más de un año trabajando en la tecnología necesaria para poner centros de datos de IA en órbita.

Por su parte, SpaceX planea usar una versión mejorada de sus satélites Starlink para ofrecer capacidad de cómputo para IA. Este último proyecto forma parte de una ronda de financiación que podría valorar a SpaceX en unos impresionantes $800,000 millones de dólares.​

La idea no nace de la nada. Estamos en pleno boom de la inteligencia artificial, con unos 4,000 centros de datos operando o en construcción solo en Estados Unidos.

Según la firma consultora McKinsey, se espera que el gasto global en estos centros alcance los $6.7 billones de dólares para 2030. El problema es que estos monstruos tecnológicos consumen energía a un ritmo brutal.​

Por qué poner servidores en el espacio tiene sentido

Aquí viene lo interesante. En octubre pasado, Bezos adelantó que en las próximas décadas veremos centros de datos masivos —capaces de generar gigavatios de energía— flotando en órbita.

Su argumento es sólido: allá arriba el sol brilla 24/7, sin nubes ni lluvia que interrumpan el suministro de energía solar.​

«Podremos superar el rendimiento de los centros terrestres en el espacio en las próximas dos décadas», afirmó Bezos. «Los gigantescos modelos de entrenamiento se construirán mejor allá arriba, porque tendrás energía solar todo el tiempo».​

El costo energético que nos está pasando factura

Los números en la Tierra son alarmantes. Un informe del Departamento de Energía de Estados Unidos reveló que los centros de datos consumieron aproximadamente 4.4% de la electricidad total del país en 2023.

Para 2028, esa cifra podría saltar hasta entre 6.7% y 12%. Resultado: los residentes estadounidenses ya están enfrentando aumentos en sus tarifas eléctricas por la presencia de estos centros cercanos.​

Llevar esta infraestructura al espacio podría aliviar esa presión sobre la red eléctrica terrestre.

Claro, el proyecto no está exento de desafíos técnicos. Está el tema de la gestión del calor en el vacío, proteger los componentes electrónicos de la radiación espacial y —sobre todo— mantener los costos de lanzamiento bajo control.​

Google también entra al juego

La competencia se está poniendo interesante. En noviembre, Google anunció su alianza con Planet Labs para lanzar dos satélites prototipo en los primeros meses de 2027.

El llamado «Proyecto Suncatcher» busca probar cómo funcionaría «una red interconectada de satélites alimentados por energía solar, equipados con nuestros chips de IA TPU (Tensor Processing Unit), para aprovechar todo el poder del Sol».​

Will Marshall, cofundador de Planet Labs, lo resumió bien:

Sacar infraestructura intensiva en recursos de la Tierra ha sido una idea durante años, pero requería que los costos de lanzamiento y de satélites bajaran. Estamos cerca de ese punto.​

Si estos planes se concretan, podríamos ver el corazón de la inteligencia artificial moverse fuera del planeta en un futuro no tan lejano. Sería un cambio radical en cómo pensamos la tecnología, la sostenibilidad y el futuro de la computación.​

Fuente: WSJ

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