¿Se avecina un bloqueo para los juegos japoneses en China?

La industria de los videojuegos en Japón está viviendo días complicados.

Por un lado, el público japonés sigue fiel al gaming, pero el verdadero reto viene del otro lado del mar: las tensiones políticas entre Japón y China amenazan con ponerle freno a los juegos japoneses en el enorme mercado chino.

Un mercado gigante en juego

Imagina que casi uno de cada tres títulos extranjeros aprobados en China viene de Japón.

Así de importante es la presencia nipona. Y es lógico, porque hablamos de millones de jugadores chinos esperando franquicias como Pokémon, Final Fantasy o los últimos lanzamientos de Nintendo.

Ese público significa oportunidades… y también amenazas cuando las relaciones diplomáticas se ponen feas.​

¿Por qué China podría decir “no más juegos japoneses”?

Todo comenzó con unas declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. Sugirió que Japón podría tomar cartas si China trata de “reunificar” Taiwán.

Pekín pidió a Japón retractarse, y en respuesta, empezó a tomar represalias concretas: suspendió la importación de mariscos japoneses, bloqueó vuelos, emitió advertencias para no viajar a Japón y, más delicado, frenó la llegada de películas japonesas a las salas chinas.​

Lo que significa para los videojuegos

Aún no hay señales oficiales de que los videojuegos japoneses vayan a ser los siguientes… pero el hecho de que ya hayan cancelado conciertos, postergado estrenos de cine y afectado la cultura pop japonesa en China pone a toda la industria en alerta.

Especialistas como Matt Alt advierten que Japón podría estar caminando por cuerda floja: depender tanto del contenido digital, con un mercado local envejecido, te vuelve vulnerable a los caprichos y tensiones de tus vecinos.​

Un futuro incierto para los gamers

Si el ambiente entre los dos países se enrarece aún más, ver lanzamientos grandes (como la futura Nintendo Switch 2) en China podría volverse misión imposible durante un buen rato.

La censura y las pausas en el contenido japonés ya han afectado a músicos, cineastas… ¿serán los videojuegos el siguiente objetivo?

La experiencia indica que, cuando surgen roces, los videojuegos pueden entrar en ese “limbo burocrático” donde nadie sabe cuándo saldrán o si verán la luz.​

En el fondo, esto no solo afecta a Japón. China es el tablero donde se juegan los intereses globales de las desarrolladoras.

Sus reglas pueden cambiar en cualquier momento: ¿qué juego extranjero pasará y cuál no? ¿Cuándo decidirán volver a abrir la puerta? Lo único seguro es que el gaming, aquí, es mucho más que diversión: es puro juego de poder.​

Fuente: Gam3s

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