TP-Link acaba de lograr algo que muchos consideraban lejano: la primera conexión exitosa con Wi-Fi 8. Mientras todavía nos estamos acostumbrando al Wi-Fi 7, la octava generación ya está tocando a la puerta.
No estamos hablando de un simple anuncio promocional. Se trata de una prueba real, llevada a cabo junto con socios estratégicos de la industria, donde se validó tanto la señal como el rendimiento de transmisión de datos.
Una tecnología pensada para el futuro real
Lo interesante de Wi-Fi 8 es que no busca presumir velocidades astronómicas que nadie necesita (aunque las tendrá). Su enfoque es diferente.
Se trata de estabilidad, eficiencia y capacidad de gestión. En un mundo donde cada vez tenemos más dispositivos conectados – desde el refrigerador hasta el reloj – necesitamos redes que aguanten el ritmo sin colapsar.
La nueva generación está diseñada para optimizar cómo se distribuyen los recursos de la red. Imagina una autopista inteligente donde los carriles se ajustan automáticamente según el tráfico.
Así funciona Wi-Fi 8: gestiona las conexiones de forma más inteligente, reduciendo los cuellos de botella incluso cuando docenas de dispositivos compiten por el ancho de banda.
Más que velocidad: consistencia y alcance
Aquí viene lo bueno. Wi-Fi 8 introduce mejoras que suenan técnicas pero que notarás cada día. Por ejemplo, la coordinación entre puntos de acceso ahora será más sofisticada – los routers podrán «hablarse» entre sí para evitar interferencias y optimizar la cobertura.
También llega el roaming sin cortes, que significa que podrás moverte por tu casa u oficina sin que se interrumpa tu videollamada o partida online.
Además, las nuevas tecnologías ELR (Extended Link Range) y DRU mejoran tanto el alcance de la señal como la velocidad de subida de datos.
Y hay más: los esquemas de modulación y codificación (MCS) se refinan para que, cuando te alejes del router, la velocidad no caiga en picada como antes, sino de forma gradual – como bajar por una rampa en lugar de por escalones.
Un salto pensado para todos
Lo que hace especial a esta generación es su versatilidad. No solo servirá para hogares inteligentes o streamers compulsivos. Wi-Fi 8 está preparado para entornos industriales, fábricas automatizadas, vehículos conectados y aplicaciones de realidad extendida que demandan baja latencia y alta confiabilidad.
La tecnología Co-TDMA (Acceso Múltiple por División de Tiempo Coordinado) permitirá que múltiples puntos de acceso se turnen para transmitir, reduciendo interferencias y mejorando la estabilidad.
Funciones como DSO, NPCA y la coordinación avanzada entre APs harán que las redes saturadas sean cosa del pasado.
El camino hacia el estándar IEEE 802.11bn
Aunque la prueba de TP-Link marca un avance importante, el estándar Wi-Fi 8 (oficialmente IEEE 802.11bn) aún está en desarrollo.
Sin embargo, esta validación temprana es fundamental – confirma que la tecnología es viable y que los fabricantes ya están trabajando en su implementación.
TP-Link se posiciona estratégicamente para influir en la evolución de este ecosistema inalámbrico. Su historial en la adopción temprana de Wi-Fi 6, 6E y 7 les da experiencia para saber qué funciona y qué no en el mundo real.
Fuente: TP-Link