La figura de Elon Musk es casi sinónimo de una ética de trabajo llevada al extremo. El hombre más rico del mundo no es ajeno a las jornadas laborales maratónicas, y recientemente ha confirmado que está de vuelta en ese ruedo.
A través de una publicación en su red social, X, Musk anunció que ha retomado su rutina de trabajar los siete días de la semana, entrando en lo que él mismo denomina «modo guerra».
El regreso del «CEO en tiempos de guerra»
«De vuelta a trabajar 7 días a la semana y a dormir en la oficina si mis hijos pequeños no están», escribió Musk.
Su mensaje iba acompañado de un video antiguo donde se le describe como un «CEO en tiempos de guerra» (Wartime CEO), un término que él mismo acuñó para describir periodos de concentración absoluta y esfuerzo ininterrumpido en momentos críticos para sus empresas.
Lo curioso de su anuncio es que el video que compartió muestra el alto costo personal de dichos horarios. En el clip, que data de una época turbulenta en la que Tesla estuvo al borde del colapso, un Musk visiblemente afectado reflexiona sobre el impacto de su rutina.
«Nadie debería dedicar tantas horas al trabajo. No es bueno. Es muy doloroso. Me duele el cerebro y el corazón«, confiesa en la grabación, dejando ver la dualidad de su exigente filosofía.
Back to working 7 days a week and sleeping in the office if my little kids are away https://t.co/77cc6sRCFZ
— Elon Musk (@elonmusk) July 20, 2025
No es la primera vez, un historial de jornadas extremas
Este regreso al trabajo sin descanso no es un hecho aislado en la vida del magnate. En múltiples entrevistas ha admitido que su obsesión por el trabajo se activa cuando la situación lo requiere.
Apenas en febrero de 2025, presumió que él y su equipo en el «Departamento de Eficiencia Gubernamental» (DOGE) llegaban a trabajar 120 horas semanales, en contraste con las 40 horas de sus «oponentes burocráticos». «Por eso están perdiendo tan rápido», sentenció.
Crisis del Model 3, «Era cuestión de vida o muerte»
Uno de los episodios más conocidos de su dedicación extrema ocurrió durante la crisis de producción del Model 3 de Tesla. En una entrevista de 2018, describió semanas laborales de 120 horas, durmiendo directamente en el suelo de la fábrica.
«Era una cuestión de vida o muerte. Estábamos perdiendo 50, a veces 100 millones de dólares a la semana. Nos quedábamos sin dinero», relató. Musk justificó su presencia constante como una forma de liderar con el ejemplo:
No creo que la gente deba experimentar dificultades mientras el CEO está de vacaciones.
Cultura «hardcore» exigida en X
Pero esta filosofía de trabajo implacable no se limita a su persona; Musk ha buscado extenderla a sus equipos.
Tras la adquisición de Twitter a finales de 2022, lanzó un ultimátum a sus empleados: comprometerse a «largas horas de alta intensidad» para poder continuar en la empresa. A quienes no estaban dispuestos a adoptar lo que describió como una ética de trabajo «extremadamente hardcore», se les ofreció un paquete de liquidación.
Esta exigencia llegó a tal punto que la sede de la compañía en San Francisco se transformó en una especie de dormitorio improvisado, lo que provocó una investigación por parte del Departamento de Inspección de Edificios de la ciudad.
Exempleados denunciaron que Musk había convertido ilegalmente espacios de oficina en habitaciones, lo que llevó a que el lugar fuera apodado el “Hotel de Twitter”.
Fuente: X