Más de mil empleados de Amazon acaban de hacer lo que muchos en el sector tech temen hacer: levantar la voz. Y lo han hecho con una carta abierta contundente dirigida a la dirección de la compañía, donde advierten sobre algo que está pasando a nivel global.
Esto no es solo una queja laboral más. Es una señal de alarma sobre cómo la carrera desenfrenada por la inteligencia artificial podría estar costándonos mucho más de lo que imaginamos.
La IA a toda velocidad (y sin frenos)
La carta, publicada el 26 de noviembre de 2025, lleva las firmas de más de mil trabajadores de Amazon.
Y no hablamos solo de ingenieros en sus cubículos, sino también de gerentes de producto, asociados de bodega… gente que está en la trinchera del gigante del comercio electrónico.
Lo más llamativo es que el movimiento ha resonado mucho más allá: más de 2,400 empleados de Microsoft, Meta, Apple y Google también se sumaron para mostrar su apoyo.
¿El problema central? Que Amazon, según ellos, está llevando un enfoque de «todos los costos justificados, a velocidad warp» en el desarrollo de IA.
Traducción: están acelerando sin mirar las consecuencias. Y esas consecuencias, advierten, van desde poner en riesgo empleos hasta contribuir a un desastre climático, pasando por ayudar a construir un estado de vigilancia cada vez más militarizado.
¿Por qué ahora? Los 14,000 despidos que encienden la chispa
Esta carta no sale de la nada. A finales de octubre de 2025, Amazon anunció que iba a recortar aproximadamente 14,000 puestos corporativos.
Eso representa alrededor del 4% de su fuerza laboral administrativa. La razón oficial: reajustar la compañía para la era de la IA mientras invierten miles de millones en infraestructura de centros de datos.
Andy Jassy, el CEO de Amazon, ya había dejado claro en junio que esperaba que la IA generativa redujera la plantilla corporativa en los próximos años. Según él, las tareas que queden serán «más emocionantes y divertidas».
Pero los empleados que firmaron la carta cuentan otra historia: mayor carga de trabajo, plazos más cortos, presión para crear herramientas de IA para casos de uso inútiles, y cero inversiones reales en desarrollo profesional.
Pues bien… eso no suena exactamente «divertido».
El clima, ese tema incómodo que nadie quiere tocar
Uno de los puntos más duros de la carta habla del cambio climático. Los empleados señalan que Amazon se comprometió a alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2040. Bonito… excepto que sus emisiones de carbono han crecido un 35% desde 2019.
Y ahora viene lo fuerte: Amazon planea gastar $150,000 millones de dólares en construir nuevos centros de datos para IA.
Muchos de esos centros estarán en regiones con escasez de agua o en lugares donde su demanda energética obligará a mantener plantas de carbón funcionando o a construir nuevas plantas de gas.
Como si eso no fuera suficiente, la carta menciona que Amazon incluso bloqueó legislación que habría exigido que sus centros de datos usaran energía limpia. Ah, y también están ayudando a compañías petroleras a extraer más petróleo y gas mediante servicios de AWS.
Vigilancia, deportaciones y armas autónomas
La carta también acusa a Amazon —junto con Meta, Microsoft y Google— de presionar para prohibir regulaciones estatales sobre IA durante los próximos 10 años. Y mencionan que la administración del presidente Donald Trump ha diseñado planes que desincentivan cualquier acción regulatoria a nivel estatal.
Pero el tema se pone todavía más delicado cuando los empleados mencionan la colaboración de Amazon con una compañía de software de armas autónomas.
También denuncian que la empresa está expandiendo la vigilancia de otras formas: usando IA para monitorear al personal de bodega y a sus propios clientes. Y por si fuera poco, señalan el papel de Amazon en deportaciones masivas desde Estados Unidos.
Lo que piden (y lo que está en juego)
Los empleados no están pidiendo que Amazon abandone la IA. Lo que exigen son tres compromisos concretos:
- No IA con energía sucia
- No IA sin voz de los empleados
- No IA para violencia, vigilancia y deportaciones masivas
También piden la creación de «grupos de trabajo de IA ética» que incluyan trabajadores de primera línea, para que tengan voz en cómo se usan estas tecnologías en sus propios puestos de trabajo.
La carta está disponible en la página Amazon Climate Justice, donde empleados de diversas organizaciones pueden firmarla. El sitio promete mantener la información de contacto confidencial y no compartirla con Amazon ni con nadie más.
Este movimiento de los trabajadores de Amazon es raro en el sector tech, sobre todo en un año donde muchos empleados temen hablar por miedo a represalias o a perder su empleo en medio de la automatización.
Pero es una conversación que necesitábamos tener. Porque la IA no es solo código y algoritmos… también tiene que ver con energía, agua, derechos laborales, clima y ética.