Escribir a mano vs teclear: lo que pasa en tu cerebro es sorprendente

En una época donde los teclados dominan, la caligrafía cursiva está regresando a las escuelas de Estados Unidos, y Nueva Jersey acaba de firmar una ley que obliga a enseñarla entre tercero y quinto grado. Más de 20 estados ya lo hacen.

¿La razón? La ciencia está descubriendo que escribir a mano activa tu cerebro de formas que teclear simplemente no puede igualar.

Nueva Jersey dice «sí» a la cursiva

En enero de 2026, el gobernador Phil Murphy firmó una ley (oficialmente conocida como S1783/A3865) que hace obligatoria la enseñanza de la cursiva para niños de tercero a quinto grado en todas las escuelas públicas del estado. La medida entró en vigor de inmediato para el ciclo escolar 2026-2027.

Murphy justificó la decisión apelando tanto a lo práctico como a lo simbólico. Por un lado, dice que los estudiantes necesitan poder leer documentos históricos y firmar su nombre en documentos legales. Por otro, señala que esto trae «beneficios cognitivos» que los teclados no ofrecen.

La iniciativa no estuvo exenta de controversia. Algunas asociaciones educativas argumentaron que las escuelas ya están saturadas de nuevos contenidos obligatorios (educación cívica, cambio climático, alfabetización financiera…) y que decisiones como esta deberían tomarse a nivel local.

Pero los defensores insistieron en que se trata de equidad, pues los estudiantes de menores recursos son los que menos acceso tienen a la enseñanza de cursiva.

¿Qué pasa en el cerebro cuando escribes a mano?

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Los neurocientíficos que estudian el aprendizaje han descubierto que escribir a mano obliga al cerebro a trabajar más duro que cuando tecleas. Y no es solo cuestión de esfuerzo… es que activa regiones cerebrales más amplias y complejas.

Karin Harman James, neurocientífica de la Universidad de Indiana, llevó a cabo experimentos con niños que aún no sabían leer. A algunos les enseñó a escribir letras a mano; a otros, a teclearlas.

Luego, cuando veían imágenes de esas letras mientras les escaneaban el cerebro, los niños que habían practicado escritura a mano mostraban patrones de actividad cerebral similares a los de adultos que saben leer. Los que solo habían tecleado… no tanto.

James explica que el acto físico de formar letras ayuda a construir representaciones mentales fuertes de esas letras y números, fortaleciendo el reconocimiento, la memoria y la comprensión.

Escribir activa más redes neuronales que teclear

En Noruega, la neurocientífica Audrey van der Meer usó sensores en las cabezas de niños para medir la actividad eléctrica del cerebro mientras escribían o tecleaban.

Los resultados fueron claros: escribir a mano generaba señales más fuertes en regiones asociadas con el aprendizaje y la memoria. Teclear, en cambio, producía una actividad más débil y dispersa.

Investigaciones más recientes han confirmado lo mismo. La escritura a mano activa redes neuronales más amplias e integradas, especialmente en la corteza premotora, la corteza parietal, el cerebelo y el hipocampo.

Estas áreas están vinculadas con la coordinación motora fina, la conciencia espacial y la consolidación de la memoria.

¿Por qué? Porque escribir a mano requiere coordinación precisa entre la visión, las órdenes motoras y la retroalimentación sensorial.

Tu cerebro ajusta constantemente los movimientos de los dedos y la mano para formar cada letra. Teclear, por el contrario, se basa en pulsaciones repetitivas de teclas que ofrecen poca variación motora o retroalimentación.

Países digitales empiezan a preocuparse

En Noruega, algunos maestros de primer grado han notado que los niños tienen dificultades para sostener un lápiz correctamente después de haber sido enseñados principalmente con tabletas.

No es un caso aislado. Los resultados de estos estudios han generado preocupación en países que apostaron fuerte por la digitalización temprana.

Los investigadores ahora están pidiendo un enfoque más equilibrado entre el tiempo de pantalla y la escritura a mano.

No se trata de eliminar la tecnología de las aulas (sería absurdo en 2026), sino de reconocer que ciertas habilidades analógicas siguen siendo fundamentales para el desarrollo cognitivo.

¿Teclear o escribir? Mejor las dos

Nadie discute que saber teclear es una habilidad esencial hoy en día. Pero la evidencia sugiere que escribir a mano, ya sea en cursiva o en imprenta, sigue siendo una de las mejores formas de entrenar el cerebro.

Así que, mientras Nueva Jersey y otros estados traen de vuelta la cursiva a las aulas, la pregunta ya no es si tiene sentido enseñarla.

La pregunta es cuánto estamos dispuestos a ceder en nombre de la eficiencia digital… y qué estamos dejando de activar en el cerebro de los más jóvenes al hacerlo.

Porque, al final, teclear será más rápido. Pero tu cerebro… pues bien, tu cerebro prefiere la versión lenta.

Fuente: NIH

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