El gobierno federal mexicano ha confirmado una reducción en su presupuesto destinado a tecnologías de la información y comunicaciones para el ejercicio fiscal 2026, marcando así el segundo año consecutivo de ajustes a la baja en este rubro estratégico.
Según datos revelados por la consultoría Select, el presupuesto TIC alcanza los $33,395 millones de pesos, cifra que representa una contracción anual de 1.9% respecto al año anterior.
Distribución del recorte: servicios TIC absorben el mayor impacto
La estructura del presupuesto tecnológico federal muestra una distribución donde los servicios TIC concentran 40% del total, las telecomunicaciones representan 38% y el equipamiento alcanza 18%. Sin embargo, el análisis detallado revela que el impacto del recorte no es homogéneo entre categorías.
Arely Reyes Gaspar, analista de Select, explicó que, aunque el software registra la caída porcentual más dramática con un desplome de 47%, el verdadero golpe en términos absolutos recae sobre los servicios TIC, que enfrentan una reducción de 6% sobre una partida que concentra casi la mitad del presupuesto tecnológico.
Esta diferenciación resulta fundamental para comprender el efecto real sobre la operación gubernamental. Mientras que el recorte en software es porcentualmente más severo, su impacto absoluto es menor debido al tamaño reducido de esta partida.
Por otro lado, los servicios TIC, al representar la bolsa más grande del presupuesto tecnológico, sufren un impacto significativamente mayor en términos de recursos disponibles para la operación cotidiana de las dependencias federales.
Cabe destacar que las áreas que mantienen o incrementan su asignación son precisamente telecomunicaciones y consumibles, lo que sugiere una priorización hacia la continuidad operativa básica por encima de proyectos de modernización o transformación digital.
Esta estrategia presupuestal revela un enfoque conservador que privilegia mantener funcionando la infraestructura existente antes que impulsar innovaciones tecnológicas de mayor alcance.
Contradicción entre agenda digital y recursos disponibles
Ricardo Zermeño, director general de Select, planteó directamente la inconsistencia entre los anuncios de política pública y el financiamiento real. «Los recortes del presupuesto no checan con la gran estrategia que tiene la ATDT, incluyendo los proyectos de identidad digital«, señaló durante la presentación de resultados.
Esta observación pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cómo se financiarán los proyectos estratégicos de digitalización si el presupuesto visible continúa contrayéndose?
La respuesta, según los especialistas, podría encontrarse en partidas presupuestales fragmentadas y dispersas en otros ramos gubernamentales.
Reyes Gaspar aclaró que el seguimiento de Select se limita a las partidas explícitamente etiquetadas como tecnología en el Presupuesto de Egresos de la Federación, pero reconoció que existen proyectos que se desarrollan fuera de este marco tradicional.
El caso del proyecto de supercómputo del gobierno federal ejemplifica esta situación, ya que podría estar financiado desde rubros no clasificados como TIC en el presupuesto público.
Mercado privado crece mientras el sector público se contrae
En contraste con la austeridad gubernamental, el mercado privado de servicios TIC en México mostró un dinamismo notable durante 2025, alcanzando una facturación acumulada de $215,000 millones de pesos con un crecimiento anual de 9.7%.
Dentro de este segmento, los servicios en la nube lideraron la expansión: infraestructura como servicio (IaaS) y plataforma como servicio (PaaS) crecieron 20%, mientras que software como servicio avanzó 15%. Los servicios de operación y consultoría, aunque con menor dinamismo, registraron un crecimiento de 6 por ciento.
Esta divergencia entre el sector público y privado plantea desafíos adicionales para el gobierno federal. Mientras las empresas privadas invierten agresivamente en transformación digital y migración a la nube, el sector público enfrenta restricciones presupuestales que podrían ampliar la brecha tecnológica entre ambos sectores.
Sin embargo, Zermeño sugirió que iniciativas como una fábrica de software gubernamental y el fortalecimiento de servicios compartidos podrían representar alternativas para maximizar el impacto de recursos limitados.
Perspectivas y retos operativos
A decir verdad, el escenario presupuestal para 2026 coloca al gobierno federal en una posición compleja. Con recursos decrecientes, las dependencias deberán garantizar la continuidad operativa, mantener estándares de ciberseguridad y sostener servicios compartidos mientras avanzan en una agenda de digitalización que, al menos en el discurso oficial, sigue siendo prioritaria.
La estrategia de servicios compartidos, particularmente centros de datos que atiendan a dependencias federales y eventualmente a gobiernos estatales y municipales, emerge como una posible vía para optimizar recursos escasos.
Sin lugar a dudas, el segundo año consecutivo de recortes al presupuesto TIC federal marca un punto de inflexión que obliga a replantear cómo se financiará la modernización tecnológica del Estado mexicano.
La tensión entre las ambiciones de digitalización y los recursos disponibles deberá resolverse mediante esquemas de financiamiento alternativos, mayor eficiencia operativa o, en última instancia, una recalibración de las expectativas sobre el ritmo y alcance de la transformación digital gubernamental.
El desafío está planteado y los próximos meses mostrarán si el gobierno encuentra fórmulas innovadoras para hacer más con menos o si la agenda digital deberá ajustarse a la realidad presupuestal.
Fuente: El Economista