En México, la mayoría de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) enfrentan un entorno desafiante donde la informalidad laboral y la digitalización avanzan a ritmos distintos.
Mientras la tecnología transforma las formas de hacer negocios, existe una importante brecha entre la intención de modernizarse y la implementación real de sistemas que permitan operar con mayor eficiencia y formalidad.
Brecha entre digitalización y gestión contable
Según la Radiografía del Emprendimiento 2024 desarrollada por la Asociación de Emprendedores de México (Asem), solo el 30 % de las MiPymes utilizan software contable o de gestión de clientes.
Menos del 15 % ha dado el salto a sistemas más robustos, como los ERP. Esto resulta sorprendente si consideramos que más del 60 % de estas empresas ya digitalizó al menos un proceso operativo.
El rezago en la adopción de herramientas contables evidencia una oportunidad desaprovechada, especialmente en un contexto donde la formalización es clave para acceder a financiamiento, ingresar a cadenas de valor o cumplir responsabilidades fiscales.
Impacto de la informalidad en el ecosistema emprendedor
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que, en junio de 2025, el 54.8 % de la población ocupada trabajaba en condiciones de informalidad, es decir, más de 33 millones de personas.
Esta realidad influye directamente en el emprendimiento, limitando el crecimiento económico del país. Muchas mipymes inician y operan sin registros contables, fiscales ni laborales, lo que dificulta su profesionalización y cumplimiento con las autoridades.
Beneficios comprobados de la contabilidad digital
Diversos estudios del sector demuestran que las empresas que adoptan herramientas contables por al menos un año pueden mejorar su productividad hasta en un 65 %.
Esto se debe a la mejor administración del flujo de efectivo, reducción de errores humanos y la automatización de tareas clave.
Además, la contabilidad digital facilita la obtención de reportes en tiempo real, aumenta la transparencia y fortalece la credibilidad de los negocios frente a socios, inversionistas y autoridades.
Transitando hacia una economía más formal y productiva
A pesar de que muchos emprendimientos digitales ya han digitalizado procesos como la facturación o la gestión de inventarios, la contabilidad automatizada sigue siendo una meta pendiente.
Dejar de lado esta área implica perder competitividad y condenar a las empresas a operar en un entorno de incertidumbre. De acuerdo con Jesús Moscoso, CEO de ESSAD, la contabilidad es el eje de la transformación digital y profesional de las MiPymes.
En un país donde más de la mitad de la fuerza laboral se mantiene en la informalidad, las MiPymes tienen la oportunidad de marcar una diferencia.