Blue Origin de Jeff Bezos detiene su cohete turístico para concentrarse en la Luna

El pequeño cohete New Shepard de Blue Origin —la empresa espacial de Jeff Bezos— nos ha dado algunas experiencias memorables. William Shatner, Michael Strahan y hasta Katy Perry volaron al borde del espacio con él. Pero ahora viene una noticia inesperada: no va a volar más… al menos por un par de años.

Blue Origin anunció el viernes pasado que pausará los lanzamientos de New Shepard durante al menos dos años. ¿La razón? Quieren concentrar todos sus recursos en algo mucho más grande: los módulos lunares que NASA necesita para regresar a la Luna.

El cohete que llevó millonarios al espacio

El primer vuelo tripulado de New Shepard, allá en 2021, acaparó la atención mundial porque uno de los cuatro pasajeros era el mismísimo Jeff Bezos. Dos semanas antes, otro millonario —Richard Branson— ya había hecho lo suyo con su avión espacial de Virgin Galactic.

Desde entonces, New Shepard ha volado 38 veces desde su base en el oeste de Texas.

Y aunque la mayoría de pasajeros no eran celebridades, hubo algunos nombres históricos a bordo: Wally Funk, una mujer que entrenó como astronauta en los años sesenta, y Edward Dwight, un piloto de pruebas afroamericano que estuvo cerca de ser astronauta en su momento.

¿Cómo funciona el New Shepard?

Este cohete no llega a orbitar la Tierra como lo hace el gigante New Glenn de la misma compañía.

Más bien, es como una montaña rusa vertical. Una cápsula se monta en la punta del cohete, sube más allá de los 100 kilómetros de altitud —la frontera reconocida del espacio exterior— y luego desciende con paracaídas para aterrizar.

La compañía dice que han viajado 98 pasajeros —92 pasajeros únicas, algunas repitieron la experiencia— que ahora pueden presumir de llamarse astronautas.

El cohete reutilizable usa sus aletas para guiarse de vuelta a la plataforma de aterrizaje, encendiendo el motor justo antes de tocar tierra para un aterrizaje suave.

¿Por qué frenar ahora?

El vuelo más reciente, con seis pasajeros a bordo, fue hace apenas una semana. Después del lanzamiento, Phil Joyce —uno de los vicepresidentes senior de Blue Origin a cargo de New Shepard— ni siquiera mencionó que venía una pausa.

«Estamos enfocados en seguir entregando experiencias transformadoras a nuestros clientes», dijo en un comunicado.

Resulta que Blue Origin tenía una lista de espera de varios años con clientes queriendo un asiento. Entonces, ¿por qué parar? Simple: la NASA necesita esos módulos lunares… y los necesita rápido.

La presión del programa Artemis

Blue Origin firmó un contrato con NASA por $3.4 mil millones de dólares para desarrollar módulos de aterrizaje lunar para el programa Artemis. Originalmente, el primer módulo de Blue Origin iba a usarse en la misión Artemis V, programada para la década de 2030.

Sin embargo, SpaceX —que está desarrollando una versión de su nave Starship para las misiones Artemis III y IV— ha tenido retrasos. NASA pidió tanto a SpaceX como a Blue Origin que aceleraran el desarrollo de un módulo para Artemis III.

«Estamos avanzando con ambas rutas de aceleración en paralelo», dijo Jared Isaacman, el administrador de NASA, en una entrevista esta semana. «Necesitamos hacer todo lo posible para ayudarlos».

Y aquí viene lo interesante: el presidente Donald Trump quiere que Artemis III despegue antes de que termine 2028, justo antes de que finalice su presidencia.

​Fuente: Reuters

Salir de la versión móvil