México tendrá la supercomputadora más poderosa de América Latina, así es Coatlicue

Coatlicue será la supercomputadora más poderosa de América Latina. Así, tal cual, con todo el orgullo del mundo. Para que te des una idea, esta bestia tecnológica podrá realizar 314 mil billones de operaciones por segundo.

¡314 mil billones! Eso la pone siete veces arriba de la más grande de la región que, por cierto, es privada y está en Brasil.

Un sueño hecho realidad (y público)

La construcción de Coatlicue arranca en enero de 2026 y se planea que, en dos años, esté lista para entrar en acción. La inversión es enorme: $6 mil millones de pesos de recursos públicos, ni un centavo de empresas privadas.

El gobierno quiere que Coatlicue sea la supercomputadora del pueblo, abierta a universidades, centros de investigación, startups y hasta a la iniciativa privada… pero con un modelo transparente y, sobre todo, autosustentable.​

¿Para qué tanta potencia?

Tal vez te preguntes: ¿y eso en qué nos ayuda? Pues bien, Coatlicue le entrará a resolver retos bastante reales. Imagina, por ejemplo:

En otras palabras: México podrá, por fin, usar tecnología de punta para decidir y anticipar en vez de solo reaccionar.

Impulso a la ciencia, la industria y los emprendedores

Coatlicue no será solo para los científicos que publican artículos en revistas internacionales.

También servirá como trampolín para proyectos emprendedores que requieran un músculo tecnológico del que ahora nadie dispone fuera del sector privado. ¿Tienes una startup que analiza big data? Aquí puedes encontrar respaldo.

¿Tienes una universidad o una empresa que desarrolla modelos de IA, o que necesita hacer cálculos que una computadora común tardaría años en terminar? Coatlicue estará ahí.​​

Además, este proyecto ya empezó a conectar a México con el mundo. Se firmó un acuerdo con el Centro de Supercómputo de Barcelona, para que nuestros científicos vayan calentando motores mientras se termina este monstruo.

Soberanía digital y gestión colaborativa

Uno de los puntos que más subrayaron las autoridades es el carácter público y estratégico de esta máquina. Coatlicue será parte de una red nacional; no funcionará sola.

Universidades, institutos y centros de investigación la podrán aprovechar y, lo mejor, colaborarán entre sí. El plan es que Coatlicue haga de la ciencia mexicana algo más ágil, práctico y mucho más ambicioso.​

El volumen de datos en el mundo crece tan rápido que los humanos ya no podemos digerirlo solos. Un equipo, por talentoso que sea, se quedaría corto. Por eso, una supercomputadora pública como Coatlicue no es lujo… es el boleto de México al futuro.

Fuente: GobMX

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