Porsche acaba de vivir uno de los trimestres más difíciles de su historia reciente. Las cifras son contundentes: las ganancias operativas del tercer trimestre de 2025 cayeron 99%, pasando de $4,035 millones de dólares en el mismo periodo del año pasado a apenas $40 millones de dólares.
¿Qué pasó? La transición hacia la movilidad eléctrica, ese camino que parecía inevitable y prometedor hace unos años, se ha convertido en una carga financiera que está cobrando factura.
El Costo Real de Cambiar de Rumbo
La caída brutal en las ganancias tiene un culpable principal: los gastos extraordinarios derivados del cambio estratégico hacia los vehículos eléctricos.
Porsche reconoció cargos especiales por $2,700 millones de dólares para hacer más rentable su negocio de autos eléctricos, que sumados a aranceles aduaneros, alcanzaron los $3,100 millones de dólares.
Pero ahí no termina la historia. La marca alemana está rediseñando su plataforma eléctrica existente para que también soporte motores de combustión interna y sistemas híbridos, con un costo estimado de $1,800 millones de dólares.
Al mismo tiempo, trabaja en una nueva plataforma eléctrica para la década de 2030 en colaboración con otras marcas del Grupo Volkswagen.
Los modelos eléctricos planificados se están posponiendo, y la estrategia original de que el 80% de las ventas fueran vehículos eléctricos para 2030 ahora viene con una cláusula importante: «dependiendo de la demanda del cliente».
Dos Modelos Eléctricos que no Despegan
Actualmente, Porsche ofrece dos vehículos completamente eléctricos: el deportivo Taycan (disponible en varias versiones) y el SUV compacto Macan. Sin embargo, ninguno de los dos está logrando las cifras de ventas esperadas.
El problema no es necesariamente la calidad de los productos – ambos modelos establecen estándares en rendimiento y potencia de carga.
El asunto es más complejo. Los consumidores están mostrando resistencia a hacer la transición, preocupados por los precios elevados, la infraestructura de carga, la autonomía y otros temas relacionados.
En Europa, la situación es diferente. Durante la primera mitad de 2025, el 57% de los vehículos entregados en ese mercado fueron electrificados (incluyendo híbridos). Pero a nivel mundial, la tasa de electrificación apenas alcanzó el 36%.
China: El Mercado que se Escapa
Si hay algo que está complicando aún más el panorama para Porsche, es lo que está pasando en China.
Durante mucho tiempo, el gigante asiático fue el mercado individual más fuerte de la marca en términos de ventas. Ahora, la demanda de autos de lujo está cayendo, mientras que fabricantes locales como BYD, Nio y Xpeng se vuelven cada vez más competitivos.
Las cifras lo dicen todo. En el tercer trimestre de 2025, las ventas de Porsche en China cayeron 21%. En los primeros nueve meses del año, la caída fue del 26%. Casi 10,000 autos menos que el año anterior.
Como consecuencia, Porsche está reduciendo su red de concesionarios y personal en el país. Un ajuste doloroso pero necesario ante una realidad que cambió más rápido de lo previsto.
Un CEO Nuevo y una Recuperación Prometida
Para el año completo 2025, Porsche proyecta ventas de entre $37,000 y $38,000 millones de dólares, con un retorno operativo de entre 0 y 2%. Son números que reflejan la magnitud de la crisis.
Michael Leiters asumirá como nuevo CEO en enero de 2026, heredando uno de los desafíos más complejos de la industria automotriz europea. Su misión: hacer que Porsche sea más robusta y rentable a largo plazo.
La compañía ya está implementando medidas. Se están recortando 3,900 puestos de trabajo. Se están posponiendo algunos lanzamientos eléctricos. Y se está apostando por una estrategia más flexible que ofrezca los tres tipos de propulsión en cada segmento hasta bien entrada la década de 2030.
Fuente: Porsche